concierto
Capullo de Jerez
Voz de mil carajillos, cara de loco incurable y letras de filósofo de la pradera. He aquí la fórmula del éxito de Miguel Flores, Capullo de Jerez. Este hombre feo, mayor y rancio tiene tanto poder sobre un escenario que, en un par de estrofas, te pone a bailar, te alegra el corazón y te da una lección de vida. Yo casi diría que ha inventado el flamenco de autor. La cosa es que el público aplaude, grita, jalea, enloquece. Y él se entrega tanto que crees que podrás recoger sus ojos cuando finalmente se le salgan y lleguen rodando hasta tus pies. Animal. Atávico. Jondo. Capullo se pasa el intelectualismo posmoderno por el arco del triunfo y te sitúa, por derecho, en el aquí y el ahora, al que ya no recordabas cómo volver./ Ana Portolés



