El infierno según Rodin

ExposiciónLunes Noviembre 20
rodin-10


Donde
Fundación Mapfre Casa Garriga i Nogués
Carrer de la Diputació, 250
Ver Mapa
Cuándo

De mar. a sáb de 10h a 20h, dom. de 11h a 19, lun. de 14h a 20h. Hasta el 21 de Ene.

Cuánto

3€ / lun. gratis



Donde
Fundación Mapfre Casa Garriga i Nogués
Carrer de la Diputació, 250
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Cuándo

De mar. a sáb de 10h a 20h, dom. de 11h a 19, lun. de 14h a 20h. Hasta el 21 de Ene.

Cuánto

3€ / lun. gratis

Es curioso cómo todo lo que hacemos es un puzzle de influencias, referencias y experiencias. Somos la unión entre los puntos de todo lo que nos causa inquietud y nos lleva a empaparnos de conocimiento. En el caso de uno de los grandes maestros de la escultura, Auguste Rodin, no iba a ser diferente. Por eso, cuando el gobierno francés le hizo el encargo de crear las puertas del Museo de Artes Decorativas de París, el artista se enfrentó al mayor reto de su vida, literalmente. Por aquel entonces, no era un escultor conocido y gracias a sus contactos consiguió llamar la atención de arriba. Una oportunidad que podía catapultar o destrozar su carrera, y que el artista no se tomó a la ligera, y más teniendo precedentes como Las Puertas del Paraíso de Ghiberti. De hecho, le dedicó absolutamente toda su vida, convirtiéndola en una obra orgánica, una especie de campo de pruebas en el que experimentar e innovar según iba creciendo su experiencia. En principio, la única condición que le dieron sus mecenas es que fuera inspirada en La Divina Comedia de Dante Alighieri, y así comenzó a idearla: realizó bocetos y pruebas en materiales como yeso o madera, creando su propia interpretación de la obra magna e inspirándose en las historias más torturadas, románticas y en la relación entre pecado y castigo. De esta época son, por ejemplo, dos de sus obras más icónicas: El Beso, o la torturada historia sobre adulterio de Paolo Malatesta y Francesca da Polenta o El Pensador, del que se dice que era Dante o el mismo Rodin admirando su obra, el creador ante su creación. Pero con el paso del tiempo, otra referencia entró en juego: Charles Baudelaire y sus Flores del Mal, libro que tuvo el encargo de ilustrar por allá en 1887-1888. Y entonces, los conjuntos esculóricos pasaron a ser de una sensualidad gótica, existencialista y delicada tomando como inspiración poemas tan maravillosos como La Belleza y la alegoría de ser un sueño de piedra. Precisamente Rodin ha sido un maestro en esto de hacernos soñar a través de sus esculturas, del increíble movimiento de sus torsos, de la grandilocuencia de su moldeado. Gracias a la exposición que podéis ver desde ya en la Fundación Mapfre, podréis entender la pasión con la que cogió este proyecto que nunca dio por terminado. El museo nunca se construyó, las puertas nunca fueron tal, pero él siguió creando. Ese fue su propio infierno creativo, un purgatorio artístico que lo llevó a lo más alto de la Historia del Arte. Un verdadero ejemplo de perseverancia, visión y obstinación que te inspirará para no dar un proyecto por perdido. La grandeza es, desde luego, sacrificio.

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Recetas reconfortantes de toda la vida en un lugar luminoso.