Grandeza y Decadencia de un Pequeño Comercio de Cine

CineMartes Diciembre 5
1-Grandeur-et-décadence-dun-petit-commerce-de-cinéma


Donde
Zumzeig Cinema
c/ Béjar, 53
Ver Mapa
Cuándo

Diferentes horarios

Cuánto

7€



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7€

La filmografía de Godard es un rizoma de bifurcaciones interminables. Jean-Luc no solo crea sus películas, también realiza pequeñas piezas ensayísticas que, a veces les acompañan, así como otros flirteos con el audiovisual y productos como, en el caso que nos ocupa, una pieza televisiva de encargo emitida el 24 de mayo de 1986 en la cadena francesa TF1; olvidada desde entonces, y que nos llega ahora tras su estreno en Locarno gracias a la restauración en 2k por Carolin Champetier, su directora de fotografía. En algún lugar entre Yo te saludo, María (1985) y King Lear (1987,) Godard crea esta Grandeza y Decadencia de un Pequeño Comercio de Cine -a partir de ahora GDPCC-, su personal aportación al homenaje a las novelas policiacas de la “Serie Negra” que realizó la cadena de televisión bajo la idea del productor, director y actor Pierre Grimblat. Pero de lo policiaco en GDPCC hay algunas imágenes y recursos de guión que resuelven una narrativa noir inexistente. Lo que siembra, crece y brilla en GDPCC es una mirada de Godard por Godard abarcando los temas de la producción económica y de la producción de las imágenes, recurrentes y obsesivos en su carrera; especialmente en el último tercio.

El mítico Jean Pierre Leaud interpreta al director Gaspard Bazin y Jean Pierre Mocky a Jean Almereyda, su productor con problemas. Entre ambos está Eurydice, la mujer del productor y elección de casting de Bazin. Durante un largo proceso de selección ella será la brújula de un director perdido entre una miríada de actores que deambulan como fantasmas en una inspiradísima puesta en escena puramente Godardiana que, aunando texto y un abstracto desfile, recuerda al travelling del atasco en Weekend. Este director en crisis parece rehuir de la creación y buscar lo atemporal, un amor o una belleza que podrían nacer del rostro femenino de Eurydice; faz que superimpone al resto de actores mediante transparencias típicas del cine clásico, y único semblante que encuadra en precisos primeros planos. Pero Eurydice es sólo un pilar que intenta sostener el tambaleante edifico de GDPCC, ya que Godard nos ofrece, como de costumbre, una película llena de reflexiones y sorprendentes soluciones de puesta en escena.

Este mismo año se estrenó Le Redoutable, de Michel Hazanavicius. Al verla imaginé que debía ser el mismo Godard quien rodase su biografía, pero debió ser un pensamiento fruto de la ceguez momentánea ya que Godard, como los grandes autores, no hacen otra cosa que hablar de sí mismos; y el conjunto de sus obras es un gran autorretrato cambiante más grande que sus vidas. Además, Godard aparece en la película y se nos muestra, siguiendo un enigma pictórico que la cinta plantea, como productor y director, es único y a la vez dos personas. Igualmente, GDPCC es más que la suma de sus momentos, de sus personas y de la vida que se cuela por sus grietas. Es otro destello de ese director cuyo nombre empieza por God. Al menos God de sí mismo que, en el complejo entramando de la producción cinematográfica, no es moco de pavo.

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