La Iaia

ConciertoJueves Noviembre 30
La Iaia en Sala Apolo 2017 (B/N)


Donde
Sala Apolo
C/ Nou de la Rambla, 113
Ver Mapa
Cuándo

Jue. a las 21h

Cuánto

15€



Donde
Sala Apolo
C/ Nou de la Rambla, 113
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Cuándo

Jue. a las 21h

Cuánto

15€

Recuerdo perfectamente cuándo escuché por primera vez a La Iaia. El verano de 2011, en iCat FM, que al fin ha vuelto a nuestras vidas, pinchaban a menudo L’home que passa a modo de adelanto de Les ratlles del banyador. El debut de la banda era muy esperado tras su victoria en el Sona 9: sin embargo, ni las canciones ni el grupo eran el mismo proyecto con el que Ernest Crusats había vencido el certamen de artistas emergentes. Yo eso entonces no lo sabía: sólo recuerdo quedarme fascinado por la honestidad con la que cantaba, lo delicada y sensible que era la música y esa canción en concreto. Claro, me hice fan al momento.

Desde 2010, La Iaia huye de ese aura de folk que les engloba en un movimiento con el que no tienen demasiado que ver. Su debut, sin embargo, es tan directo que casi te puedes imaginar a Ernest en su casa enseñando a Jordi Casadesús y Jordi Torrents las canciones que había escrito. Con On és la màgia se desataron y grabaron un segundo disco que rompía con todo lo anterior. ¿No es ese el objetivo del artista con cada nuevo paso? Sintetizadores, delays y letras simbólicas en un ambiente de psicodelia que dejaban una imagen de La Iaia muy diferente a la inicial, pero más próxima a lo que aspiraba a ser el grupo.

Tornar a ser u me pilló descolocado: los primeros adelantos me remitían más a los tiempos de Jo vull ser la meva iaia más que a L’ós, por ejemplo. No podía estar más equivocado. El nuevo LP de La Iaia vuelve a ser una declaración de principios. Ernest Crusats recupera el día a día para sus letras, que resultan más punzantes y emocionantes que nunca, aunque las aligera con metáforas numéricas, geométricas e incluso la genial referencia al 3/24. La música con la que le acompañan Casadesús y Torrents parece más desnuda, sin la producción del disco anterior. Pero no, La Iaia ha cerrado el círculo: en las nuevas canciones está todo lo aprendido en estos últimos 7 años. Alcanzan las atmósferas del anterior sin parafernalia, sólo con la honestidad y el talento con el que se dieron a conocer, creando algo profundamente nuevo para el grupo.

Tornar a ser u es el reflejo de una crisis personal. Es triste, otoñal, introspectivo. Pero también tiene un punto de optimismo. Es la evolución de una banda que huye de etiquetas y repeticiones. Este jueves mostrarán sus nuevas canciones en la Sala Apolo y será muy, muy especial.

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