Wasted, by Kate Tempest

TeatroSábado Marzo 11
WASTED


Donde
Sala Beckett
c/ Alegre de Dalt, 55 bis
Ver Mapa
Cuándo

Vie. y sáb. a las 20h

Cuánto

12€



Donde
Sala Beckett
c/ Alegre de Dalt, 55 bis
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Cuándo

Vie. y sáb. a las 20h

Cuánto

12€

La joven compañía Íntims Producciones nos presenta -después de haber renunciado por dignidad y motivos económicos a participar en el Festival Grec- el magnífico Wasted (con autoría de Kate Tempest y dirección de Iván Morales). Metáfora coyuntural, social y cultural de la llamada generación ‘Millenial’, un retrato cargado de energía y verdad de tres jóvenes desorientados por la crudeza y la hostilidad de un entorno no siempre propicio, con un tono más cercano al rap que a una obra teatral. Una instantánea robada y coral sobre el desgarro urbano, el dolor por la pérdida y el desamparo o vacío existencial. Amarga nostalgia de la adolescencia más inocente. Beber, bailar y drogarse para olvidar. Esas etiquetas, y más, pueden definir la primera obra de la dramaturga, poeta y MC (vocalista de rap) londinense Kate Tempest bajo el manto protector del director Iván Morales, una mano diestra en el arte de pilotar un teatro generacional, sin corsés de ningún tipo, y con la mirada enfocada al público joven.

En Wasted nos encontramos con tres amigos -Edu (Xavier Teixidó), Dani (Oriol Esquerda) y Carlota (Sandra Pujol)- y el recuerdo de una época pasada simbolizada por un cuarto miembro del grupo, muerto hace diez años. No sabemos cómo, solo que esa pérdida ha marcado a fuego a quienes fueron sus tres cómplices de vida. Poco a poco, se desatan amarguras de hoy y recuerdos muy borrosos de ese ayer que sí parecía dichoso. Los tres llevan una vida que no les convence: las de Edu y Carlota, más ortodoxas: tres jóvenes de barrio que con solo 25 años ya han tirado la toalla. Y solo hallan consuelo en la huida acelerada en una rave nocturna: música a tope, cerveza, drogas y un amanecer resacoso donde diluirse soñando con una brecha por dónde escapar. El cuadro se sirve de un teatro acelerado, inmersivo, al límite, con el público a un palmo de los actores en un espacio casi desnudo, nada convencional y con una energía que contagia, sobre todo en la escena de la noche salvaje. Morales deja cuerda libre a la fuerza y la verdad de los tres intérpretes, con heterodoxia interpretativa, sí, pero siempre en busca de un realismo que desarme al público. Buscando luz en la oscuridad.

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