Amores enanos, by Federico Jeanmaire

“Tengo demasiadas dudas al respecto. Los espejos suelen engañar, parecen diseñados para mostrar sólo aquello que queremos ver de nosotros mismos”.

Escrita por el argentino Federico Jeanmaire, (autor de Tacos altos y ganador de célebres premios como el Emecé, Ricardo Rojas y Clarín) Amores enanos es una novela que habla estaturas en todos los sentidos. De tallas, niveles, espacios y anchuras. Es una lectura sobre el dolor que implica amar a la belleza, sobre como nadie puede negarse a ella y la humillación y vulnerabilidad que esto conlleva: el hecho de tener visión directa hacia su vientre cuando lo que uno quiere es tocarle el corazón. Jeanmaire escribe sobre las dificultades de la desigualdad no solo de altura sino de sentimiento, sobre la mentira y la verdad. Una fábula cercana, hecha a la medida de su protagonista Milagritos León y narrada de forma astuta y diferente, con todos los fallos, interrupciones y engaños que se pueden esperar de un ser humano. Un lugar donde todas las cosas quedan un poco lejos y uno tiene que acostumbrarse a hacerlas venir. La finalista al premio Herralde es una caja de música a la que se le puede dar el tono que uno elija.

“Milagro y Perico trabajan de enanos en un circo que un buen día cierra sus puertas por falta de espectadores. Entonces, deciden comprar un terreno, quedarse a vivir cerca del mar y, en un inesperado golpe de fortuna, se convierten en los strippers más famosos de la pequeña ciudad vecina. De buenas a primeras, son ricos. Y aprovechan ese dinero que les cae del cielo para construir un barrio cerrado en el que sólo se permiten enanos. Sin embargo, no todo serán alegrías. La irrupción de una altísima y bella periodista, Eliana, trastocará para siempre la vida de la comunidad”.

Desde un lugar que los humanos de estatura corriente desconocemos, esta pequeña joya participa en las limitaciones y los logros, en la pérdida de la ilusión y la convivencia. Amores enanos es una idea disparatada y única, narrada mediante dos cascadas gigantes hechas a base de cañerías. Una historia con la que uno puede mantener la perplejidad al día y, de vez en cuando, soltar alguna carcajada o llevarse la palma de la mano a la frente. Persistiendo con la incógnita de cuándo o cómo se le ocurrió al autor, Amores enanos es una locura que hay que celebrar.

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