¿Quién eres y a qué te dedicas?
Soy Javier Jubera García (Logroño, La Rioja, 1982) y me dedico desde hace tiempo a la ilustración y el grabado. Como ilustrador, dibujo para el sector editorial, desempeñando la función de portadista e ilustro libros de estilo juvenil y adulto. Para prensa tengo la suerte de poder ofrecer mi particular punto de vista de los diferentes artículos y temas a tratar. Como incansable creador y buscando sosiego profesional, encuentro en el grabado, más concretamente en la litografía y la calcografía, el lenguaje perfecto para la parte más personal de mi trabajo. Y es ahí donde me doy total libertad y con asiduidad lo presento en exposiciones, teniendo la suerte de haber podido exponer en diferentes partes de España o México.
¿Cuál es la idea de tus portadas?
La idea de mis portadas rinde un particular homenaje a los domingos de verano. Esos domingos calurosos de ciudad de todos aquellos que no pueden disfrutar de unas merecidas vacaciones. Desde un punto de vista atemporal, de ayer, hoy o mañana, dibujo esas reuniones familiares en las que, tras las ricas conversaciones de los comensales y unos vermuts, la reunión se anima y acaba siendo toda una celebración de un buen domingo vacacional.
¿Cuál ha sido la mejor aventura que has vivido en Barcelona?
Más que una aventura, lo que me llevé es una de las más gratas sorpresas que recuerdo. Hacía tiempo que no veía a mi amiga Elisa, se había mudado a casa de una compañera de trabajo y ya era hora de conocer su nuevo sitio de residencia. Así que allí me planté. Y nada más entrar pude ver con asombro la gran colección de originales que tenía su compañera por todas las paredes de la casa. De entre toda la obra que ésta heredó, me llamaron especialmente la atención unos dibujos muy sencillos, me sonaba mucho el trazo, y al bajar la vista para mirar la firma y poder saber el autor, descubrí con asombro que se trataba de Bartolí. La gran admiración que siento por este dibujante catalán me llevó a investigar fechas y comparar la firma y tras corroborar que, efectivamente, se trataba de él, cualquier excusa es perfecta para acudir a su casa y sentarme frente a los dibujos.