Sueños y secretos de… Aleix Gordo, Gustavo López y Melanie Horkan

Somos Aleix Gordo (ilustrador y muralista, especialmente dedicado al street art), Gustavo López (realizador y documentalista, enamorado del Super 8 ) y Melanie Horkan (productora irlandesa residente en Barcelona desde hace cuatro años; uno de los últimos proyectos en los que he trabajado ha sido el documental “Google and the World Brain”, con Polar Star Films). Gustavo y yo (Aleix) compartimos estudio y realizamos proyectos audiovisuales conjuntos. Conocimos a Melanie a través de una amiga en común en una expo de street art que se hizo en Mutuo hace unos meses.

¿Cómo surgió la idea del documental “BCN Rise&Fall“?

(Aleix) La idea surgió hace cosa de un año, se la comenté a Gustavo y a él le pareció bien, así que comenzamos a rodar entrevistas, pero no encontramos la financiación necesaria para hacerlo como Dios manda. Además, por en medio, Gustavo tuvo un hijo, así que hubo que hacer un parón necesario. Ahora, las piezas han ido encajando; una de ellas ha sido el crowdfunding, otra a sido Mel y la otra que Gustavo ya “ha parido” y le puede dedicar tiempo al proyecto. Decidimos montar un trailer con el material que ya teníamos grabado, que tuvo muy buena acogida, así que decidimos reactivar el proyecto.

¿Y cómo vais a financiarlo?

Hemos apostado por el crowdfunding, que ahora está funcionando muy bien para muchos proyectos. Hemos lanzado una campaña en Indiegogo para así poder seguir grabando entrevistas y terminar finalmente el documental. Pedimos 20.000€ para financiar el acceso a los archivos, hacer las entrevistas, el montaje, la edición… La idea es que se estrene entre septiembre y octubre de este año.

¿De qué habla el documental?

(Mel) Barcelona siempre ha tenido fama de ser una ciudad creativa, bohemia y llena de artistas y, sin embargo, los gobernantes no tienen ningún interés por fomentar la cultura urbana que han tenido mucho que ver en la creación de esta fama. Yo viajo bastante por trabajo y, por ejemplo, he visto como en Toronto (que aparentemente podría parecer una ciudad más conservadora que Barcelona) tienen espacios reservados para el street art, el gobierno financia muchas de sus obras en espacios públicos… En Barcelona, en cambio, los artistas urbanos están siendo penalizados y multados, mientras que los espacios públicos se cubren con publicidad, y esto es una pena.

(Aleix) El graffiti en Barcelona nos catapultó a ser una de las capitales mundiales de este tipo de arte. Y hemos pasado de una tolerancia total al street art y de estar en la palestra a nivel mundial a aplicar leyes y multas progresivamente. Y esto no ha pasado sólo en el street art, sino que también ha pasado con el skate y con muchas otras actividades que se desarrollan en el espacio público.

(Gustavo) El gobierno quiere que todo pase por sus manos. Justo esta semana se van a celebrar los X Games, que resume muy bien esa idea de canalizar todo aquello que está pasando en la calle de forma libre y un poco underground, hacia posiciones que a ellos les interesan y que puedan rentabilizar.

¿A quién tenéis pensado entrevistar?

Además de a diferentes artistas de street art (como Zosen, Dr. Case, Pez, Olivia, Dixon, Jorge Rodríguez-Gerada o Sixe, entre muchos otros), también queremos hablar con políticos y legisladores que se encargan de elaborar las ordenanzas sobre graffiti y con personas relevantes de la cultura barcelonesa que tienen algo qué decir sobre la situación actual y los cambios que ha sufrido la ciudad en los últimos años.

¿Qué cambios se han producido en Barcelona es estos últimos años en lo que se refiere al street art y por qué los políticos no han sabido aprovechar el tirón que tuvo en su día?

(Aleix) Por varias razones, una de ellas es que, en los diez últimos años en Barcelona hemos pasado de 1.300.000 turistas a prácticamente 7.000.000. El tipo de turismo marca también el tipo de vida que hay en la calle y Barcelona es ahora mismo una de las primeras ciudades de cruceristas del mundo; y no creo que a la gente que viaja en un crucero le apetezca mucho ver graffiti por la calle, así que la ciudad se ha planteado como una especie de Disneyland donde los patinadores no deben molestar mucho porque hay gente que tiene que sacar fotos. También es cierto que esa “época dorada” del graffiti fue un poco descontrolada, la gente pintaba donde quería, pero entre esto y lo que tenemos ahora, hay un término medio, y sobre todo un afán político y un afán recaudatorio.

¿Y cómo podría regularse el street art?

(Aleix) Es un tema complicado, pero lo que es cierto es que los murales de gran formato atraían a un tipo de turismo cultural y un tanto underground, que también se dejaba dinero en la ciudad. Es decir, que el street art también puede generar riqueza a través del turismo, pero está claro que es otro tipo de turismo. El street art es incontrolable, nunca van a poder erradicarlo completamente, por tanto, en lugar de invertir tanto dinero en limpiarlo, que habiliten murales donde se pueda pintar libremente sin pasar por un comisario. No deja de ser curioso que en otras ciudades, el arte urbano esté entrando en grandes museos o galerías (como la Tate en Londres o el MOCA de Los Angeles), mientras que aquí, habiendo sido una capital importante en el tema del graffiti, ni tan siquiera se lo planteen.

¿Creéis que hay alguna manera de revertir esta tendencia o de que al menos se presten a dialogar con las diferentes partes implicadas?

(Mel) Una buena idea sería mirar hacia diferentes ciudades que han encontrado soluciones a este conflicto, como Lisboa o Toronto, que ceden muros a diferentes artistas urbanos para que los decoren.

(Aleix) Esto sería la máxima aspiración, pero se podría empezar por habilitar muros legales.

(Gustavo) Están demasiado obsesionados con que a los turistas no les gusta ver graffiti y es importante convencer a los políticos de que esto no es así y que cambien de mentalidad. Barcelona ha perdido una de sus caras al haber perdido el graffiti, ahora tiene menos qué ofrecer.

(Aleix) Y en ese proceso se ha perdido parte de la identidad de la ciudad. Si todas las ciudades se cargan sus iniciativas espontáneas y sólo se abren a las marcas, lo que están haciendo es homogeneizar lo que ofrece cada una de ellas. Yo no siento que esta ciudad sea la misma que me representaba hace unos años.

¿Nos contáis un sueño?

(Aleix) Pintar el muro de Israel.

(Gustavo) Ahora mismo, tener más tiempo para soñar, porque con un niño recién nacido no tengo mucho tiempo para dormir.

(Mel) Poder ver la aurora boreal.

¿Y un secreto?

(Aleix) Que la última vez que me emborraché en público fue hace 17 años.

(Gustavo) Que quizá la peli no se llegue a estrenar cuando tenemos pensado…

(Mel) Que antes sabía hablar gaélico… ¡pero se me ha olvidado!

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