Sueños y secretos de… Holy Hole

Cuando me acerco al local de Holy Hole encuentro a dos curiosos pegados al escaparate. No es de extrañar: esa combinación de colores chillones a más no poder, los jesusitos tuneados, las camisetas bizarras… es imposible no fijarse. Pues bien, en Le Cool nos pasó un poco igual que a esos mirones: queríamos saber qué había detrás de ese estudio de diseño tan fresco que también es tienda, taller y galería. Por eso hoy hablamos con Mónica y Mapi, las ideólogas de este atípico espacio que esconde el Born.

¿Qué era de vosotras antes de montar Holy Hole?

(Mónica) Yo estaba trabajando en una editorial como diseñadora gráfica. Me trataban muy bien, estaba muy a gusto, pero llegó un momento en que se me quedó pequeña, quería proyectos más interesantes. (Mapi) Yo estaba trabajando con una personal shopper, llevándole toda la comunicación. Vamos, le hacía hasta de chófer. Y por dos duros.

¿Y cómo surge el proyecto?

Nos conocíamos de un máster y un día nos encontramos en una galería y retomamos el contacto. Comenzamos a hablar de montar algo y lo primero que se nos ocurrió fue proponer a negocios antiguos renovarles la identidad corporativa. Se lo propusimos a una peluquería, en plan reforma sorpresa y muy low-cost. Pero nos dijeron que no. Entonces ya pensamos en montar un estudio. Mapi controla de video, edición, fotos y tal, y yo más de la parte gráfica, así que pensamos en unirnos. El estudio se iba a llamar Pollocorcho Estudio, por un pollo de goma que tenemos en el local y que es nuestro becario-esclavo. Pero luego vimos que era un nombre un poco feo y pensamos en Holy Hole.

¿De dónde viene ese nombre?

Bueno, al principio íbamos a trabajar desde casa, pero luego nos animamos a abrir un local a pie de calle donde montar también expos, una tienda… un agujero donde estuviera todo lo que nos gusta, nuestras cosas sagradas. Así que de ahí el nombre.

¿Y qué tiene de especial Holy Hole?

Todas las galerías son iguales: paredes blancas, todo muy pulcro, que te da hasta cosa tocarlo… esto es diferente. Aquí las paredes son negras y rosa neón, por poner un ejemplo. La idea era dar un giro a la típica galería en Barcelona.

En este sentido, cuando os presentasteis a Le Cool, os definisteis como antimalenis. ¿Van por ahí los tiros?

Sí. Ese concepto lo vimos en un artículo de la revista Madriz y nos gustó, porque es verdad: todo ese rollo cupcakes, frases bonitas, cosas de Mr. Wonderful… en serio: vas al FNAC y está todo lleno de tazas de Mr. Wonderful. Que, vale, buen rollo, pero es que… yo (Mapi) soy muy hater: me defino más por las cosas que me dan asco que por las que me gustan. Y por eso el movimiento maleni de “soy feliz” y “sonríe a la vida” me daba repelús y pensé: quiero hacer algo que dé la vuelta a la tortilla. Así que aquí tenemos cosas de color rosa, vale, pero no son “cuquis”. Quizá somos más kitsch… aunque no quiero que nos encasillen como kitsch, porque no todo lo que hacemos y tenemos lo es.

¿Ha sido duro el proceso para hacer realidad Holy Hole?

Mucho. En abril esto estaba encima de un papel, y ahora, sobre todo gracias al padre de Mónica, es una realidad. Le llamamos Daddy Shark, porque es el tiburón que nos ha dado caña y nos ha ayudado casi con más ilusión que nosotras. La financiación también ha sido familiar. Pero dentro de lo que es montar un local hemos gastado lo mínimo, con muebles de segunda mano y esas cosas. Encontrar el local fue una odisea, pero al final hemos encontrado un sitio genial, quizá algo escondido, pero es lo que queríamos: con taller y espacio para la tienda.

¿Cómo vais de proyectos?

Bien, aunque acabamos de empezar. Antes de esto éramos freelance y aún tenemos proyectos, pero ahora toca desarrollar un estilo propio, que es complicado. Tenemos sobre todo encargos de webs, que es lo más demandado ahora mismo. Y vamos haciendo.

¿Y la tienda?

Funciona bien, aunque al estar tan escondido el local nos está costando. Tenemos que dedicar mucho tiempo a darnos visibilidad. Pero lo mejor es que la gente que entra sale partiéndose el culo y siempre con una sonrisa en la cara.

¿Qué es lo que más se vende?

La bisutería de H.A.M.

¿Qué tipo de gente os viene?

Vienen muchos artistas: ilustradores, diseñadores de moda, coolhunters… y lo mejor es que muchas veces se quedan horas: están encantados. Hay muy buen rollo. De hecho, estamos conociendo a más gente estos últimos meses que en años. Y gente que además vale mucho la pena. Nos quedamos con eso.

¿Podéis resumir Holy Hole en tres palabras?

Bizarrismo, colegueo y “partimiento de ojete”.

¿Nos contáis un sueño?

Queremos hacer un spot muy bizarro, en plan linchiano, para laca Nelly.

¿Y un secreto?

(Mapi) De niña fui monaguillo. De verdad. Es que en mi pueblo sólo había dos cosas que hacer: ir al bar o ir a misa. Y, claro, de niña al bar no podía ir…
(Mónica) Yo de teenager escuchaba Pont Aeri. Y ahora, a veces, también.

/ Por Samuel Valiente

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