“La Astrología revolucionará nuestras vidas en el siglo XXI”

El astrólogo Andrés Zuzunaga fundó la escuela Cosmograma y llevó la Astrología a la Universidad de Barcelona, a través del Máster de Desarrollo Personal y Liderazgo. Estará presente en Le Cool Festival con la conferencia: “Conócete a ti mismo y a tu potencial mediante la carta astral”. En esta entrevista, además de enumerar algunas de las revoluciones vinculadas a los planetas para este siglo, dirá muchas veces que “todo es más complejo y profundo”, en un esfuerzo por ser riguroso y claro a la vez. Nosotros creemos que también: que encerrar a todos los astros en un texto es quizás mucho pedir. Aquí, un intento, en algunos cientos de caracteres.

La primera vez que a Andrés Zuzunaga le dijeron que su carta natal era la de un astrólogo nato, él se rió por lo bajo. “Yo no voy a ser astrólogo”, pensó, “eso no es nada sexy. Es de frikis, de losers”.

Y es que por entonces, Andrés –que nació en Barcelona hace ahora 39 años, de madre catalana y padre peruano- vivía en Nueva York, en la cresta de la ola. Había estudiado Dirección y Administración de Empresas y trabajaba como programador en una start-up; aunque, la verdad, ya empezaba a sentirse desencantado con el vacío que le generaba su supuesta vida exitosa.

Por eso, años más tarde volvió a Barcelona, donde sus días, sin cambios, transcurrían con la mediocridad habitual. Hasta que una noche de verano, sin avisar, llegó el calvario mientras jugaba a la consola con un amigo. “24 de agosto a las 12 p.m.”, dice ahora Zuzunaga, en la entrevista, con la mirada azul fija. “Fue mi primer ataque de pánico”.

A aquella sensación de miedo feroz, le siguieron muchas más: durante un año, Andrés entró en una espiral que desmontó su día a día. “Un ataque de pánico diario: no podía estar en una reunión social, no podía sentarme frente a una pantalla a programar, mi relación de pareja empezó a flaquear… Todo se acumuló”. Y entonces Zuzunaga empezó su incursión en toda clase de terapias emocionales, físicas y mentales. Yoga, acupuntura, Gestalt, quiropráctica.

Y, luego, la misma pista.

“En una constelación familiar me entero de que tengo un hermano gemelo que se pierde, mi madre me lo confirma. Y en la constelación mi gemelo me dice: no estás honrando el gesto que hice yo de apartarme, estás desperdiciando tu vida. A la semana siguiente fui donde una astróloga que me repite Tienes carta de astrólogo nato. Como Napoleón, como Mussolini, como Eugenio Carutti [un reconocido astrólogo argentino]. El sol en Leo es muy fuerte, me dijo. Donde pongas el corazón todo florecerá”.

—¿La Astrología es tan específica?

—En algunas cartas, sí. Lo que hace la Astrología es abrirte puertas, no te dice que sólo puedes hacer algo específico. De hecho las posibilidades que hay en tu carta no te las terminas ni en diez vidas.

—En las casi mil cartas que ya has interpretado, ¿encontraste rasgos generacionales comunes?

—Ya desde los años 70 hay planetas transpersonales, que son Plutón, Urano y Neptuno, que están abriéndonos la mente a lo nuevo. Y lo que aparece sobre todo es que hay un cambio de paradigma, un agotamiento en el modelo de seguridad actual, que lo aplicamos a la vida en pareja o al trabajo, que todavía entendemos que debe ser para toda la vida. Ahora, además, todo va mucho más rápido. Eso astrológicamente también se sabe: cada cierto tiempo se acelera todo mucho. Ahora la unidad de eventos por unidad de tiempo se ha multiplicado.

—¿Y cómo reaccionan las personas cuando reciben información de sus cartas astrales?

—Se quedan muy sorprendidas de que sin conocerlas de nada tú puedas hablarles de cosas que no habían contado a nadie, cosas emocionales que ni se habían dicho a sí mismas, y que al relacionar las cosas que les ocurre, puedes poner un poco de orden en algo que para ellos era un caos.

—Eso te da mucho poder sobre los otros, ¿no? ¿cómo lo manejas?

—Sí, hay que tener cuidado, hay mucha información. De repente conoces a la persona mucho más que ella misma. Hay que tratar de ver a quién tienes delante, no responder más de lo que está preguntando. Y no hay que usarlo a tu favor porque es algo que no te lo has ganado, te viene dado, así que debes llevarlo con humildad.

—Cada astrólogo interpreta la carta astral a su manera, ¿qué hay que tener en cuenta a la hora de elegir?

Una carta astral es como una partitura, cada músico la toca a su manera. Las interpretaciones pueden variar, pero en esencia, si todo va bien, son similares. En un mundo ideal debes procurar tener una buena sintonía con tu astrólogo. Pero también hay que soltar, la vida te pone ahí a la persona que necesitas en ese momento.

—“Todos los escorpio son pasionales”. ¿No nos etiqueta demasiado, la Astrología?

La Astrología no es sólo el zodiaco. El zodiaco está en la base pero hay mucho más. En cualquier caso las etiquetas nos limitan: nosotros somos mucho más ricos de lo que pensamos. Nuestra casa tiene muchas más habitaciones de las que sabemos y cada habitación tiene su nombre: el sol, el ascendente y la luna, entre otros muchos factores.

—Explícanos qué diferencia hay entre el sol, el ascendente y la luna.

—De eso hablaremos en Le Cool Festival [además de la charla, interpretará las cartas de algunos asistentes]. Pero diríamos que el sol, tú eres escorpio por ejemplo, es la parte central de tu personalidad, tu parte adulta, la protagonista de tu película. La luna es la parte emocional, tu niño interno, remite a cómo fue tu infancia, cómo fue la relación con la madre, cómo son tus reacciones emocionales. Y el ascendente es, de alguna manera, lo que ya eres y todavía no sabes y, por tanto, lo que vas a descubrir. Es lo primero que la gente ve de ti, aunque tú mismo no lo veas. Por eso atraes constantemente personas y situaciones relacionadas con tu ascendente para que te hagas cargo de que eso eres tú también.

LeCool-Andres-Zuzunaga

Cuando habla Andrés, no gesticula apenas. Sonríe poco y suelta un torrente de palabras, datos, conceptos, para cada contestación. Se podría decir que es un tipo serio y que precisamente busca darle esa impronta a la Astrología. En la conversación, dice que los programas de predicciones en la televisión y el tratamiento que se le ha dado a la Astrología “la han manchado”. Y recuerda que tiene miles de años, que se han regido por los astros culturas enteras, como la india o la maya.

En esa cruzada que parece emprender para devolverle su reputación, Andrés dijo un día, al micrófono, en un congreso internacional de Astrología: “cuando la Ciencia pueda explicar la Astrología, ése será un gran día la para Ciencia”. Ahora insiste en la idea, parafraseando al poeta Pessoa: “La verdadera pregunta científica es ¿funciona o no funciona la Astrología? ¿Existe o no una relación entre lo de arriba y lo de abajo? El cómo y el porqué que lo responda la Ciencia y que amplíe sus formas de medir la realidad para dar cabida a un fenómeno que existe y que se da. La Astrología es demasiado sutil para ella. Por tanto el día que lo pueda demostrar, habrá crecido la Ciencia. La Astrología ya es”.

De su pasión por investigar, actualizar y divulgar la Astrología psicológica (la que señala hacia dentro para desvelar cuál es la singularidad de cada uno, cuál su propósito, por qué y para qué), nace la escuela Cosmograma (www.cosmograma.com). La creó Zuzunaga en 2006 y desde entonces, junto a otros profesionales, ha formado ya a 1.500 personas, e interpretado la carta astral de más de 4.500. “Por ello”, dicen en su web, “somos formalmente la escuela más grande de España”.

LeCool-Andres-Zuzunaga-3
Zuzunaga, con algunos de los miembros de su escuela Cosmograma

***

Cuando Eric vio a Patricia por primera vez, sintió algo en el pecho: ella le encantó. Esa noche se presentó, hablaron, y al llegar a casa descubrió que ambos tenían a Venus en el mismo grado sobre sus cartas astrales. Las probabilidades de que eso ocurra son de 1 entre 360. Así que, entendido en Astrología y aún impactado, Eric cogió el teléfono en seguida:

—Espero que estés muy bien con tu pareja—, le dijo a Patricia.

—No sé de qué hablas—, le contestó ella.

—No te preocupes, ya te vas enterar.

Al mes de la llamada, ella había roto con su pareja anterior. Y hoy Patricia y Eric están felizmente juntos.

Con el caso real, Zuzunaga parece certificarlo: La Astrología funciona. Y ejemplos tiene a centenares. Por eso él mismo sigue las indicaciones de los astros en su día a día, ya sea para decidir si alquila un local, si aparece en una entrevista (como ésta) o cuándo es la mejor fecha para presentar un libro. Para cualquier deliberación de peso. De hecho, después de consultar el cielo, fijó que sería el próximo mes de noviembre cuando vería la luz el libro Cosmograma: una Astrología para el siglo XXI. Lo edita Ediciones Urano –después de veinte años sin publicar sobre la materia- y allí Zuzunaga y su equipo dan rienda suelta a lo que ahora es su empeño: llevar la Astrología a la vida de las personas. “En sus páginas hay detalles sobre diez cosas que van a revolucionar nuestras vidas en este siglo”, dice. Y en seguida desmenuza tres novedades:

Ejemplo 1: Análisis médicos. Zuzunaga propone descubrir cuáles son los puntos débiles en nuestra salud para prevenir posibles patologías. “Con cien mil datos legales de una enfermedad coronaria, de un cáncer, del Alzheimer, de cualquier cosa, puede identificarse el gen astrológico de esa enfermedad, qué es lo que tienen en común esas cien mil personas desde el punto de vista  astrológico”.

Ejemplo 2: Selección de personal. “Si tienes diez candidatos para un puesto de director general en una empresa, se puede indicar qué perfil es el más adecuado, a partir de sus cartas astrales”.

Ejemplo 3: Encontrar pareja. El astrólogo recuerda el caso de Eric y Patricia y sugiere una plataforma on line, al estilo Tinder, que cruce los datos astrológicos de sus usuarios para encontrar las parejas más afines según los astros.

“En el futuro mi función será esa”, dice Zuzunaga, “hacer todo lo posible para que la Astrología salga del armario. J.P. Morgan [un financiero estadounidense] decía que los millonarios no usan la Astrología… pero los multimillonarios sí. Y es verdad que la gente de poder tiene muy en cuenta a los planetas. A Cosmograma han venido a consultarnos políticos, por ejemplo. Y yo creo que es una pena que esta herramienta tan maravillosa, tan alucinante, esté sólo en manos de personas de dinero”.

En el futuro próximo el fundador de Cosmograma tiene un reto más concreto: está resuelto a responder el desafío de un millón de dólares de Randi. Se trata de una invitación –o más bien de una provocación- que el ilusionista americano James Randi lanzó en 1996 a través de la fundación que lleva su nombre. Si alguien lograse demostrar “fenómenos paranormales” en condiciones experimentales controladas científicamente –propone- podría hacerse con el premio.

En el ámbito de la Astrología, el astrólogo deberá discernir entre la carta astral falsa y la verdadera de una persona, solo después de hacerle las preguntas necesarias durante cinco minutos (¿has sido madre?, ¿qué estudiaste?, ¿te gustan los hombres?…). El margen de error permitido es muy estrecho: solo del 5%. Pero Zuzunaga no cede.

—Ya estamos haciendo pruebas con mi equipo—, dice.

Ante esa firmeza, uno no puede evitar mirar hacia atrás e imaginarse a Andrés Zuzunaga estudiando en la universidad para empresario, creando código en una pantalla y, para deshacerse de sus ataques de pánico, con ese moño y esa barba tupida de cuando fue profesor de yoga. “Todo eso me ha servido, me sirve, para la vida que tengo hoy”, dice el astrólogo. “Dirigir Cosmograma, pensar en un Tinder astrológico, abrir mi mente a lo nuevo. Steve Jobs decía que los puntos en tu vida los conectas mirando hacia atrás. Lo bueno de la Astrología es que te permite conectarlos en tiempo real”.

 

Andrés Zuzunaga participa en una de las nueve conversaciones de Le Cool Festival. Consulta en la web del evento el resto de sesiones, talleres y actividades que ofrecemos el próximo 30 de abril en Barcelona

Comments

Más interesante

contenido


Mañana

Chispa y delicadeza para abordar dramas de género.