
Como si estuviésemos en un pequeño teatro de Montmartre. Como si, de repente, estuviésemos dentro de una película muda musicalizada en directo. Como si una parejita bonita e inquieta nos abriera las puertas de su pequeño rincón. Olivia y su acordeón. Olivier y la percusión. Su historia es rosa, oscura por momentos, y siempre llena de vida. El espectáculo se pasea entre el teatro y el concierto, entre el humor y la ternura, entre el romance y el descontento. Olivia y Olivier se enamoran entre versiones de clásicos del blues y canciones de Björk que se interpretan también a base de body percussion, beatbox, baile y juegos de voz. No podría quedar mejor el dedicarle a este espectáculo un «chapeau!«, pero sobre todo, lo mejor es dedicarle una velada de domingo.