
Dicen que el verano es la época de concentrarse en uno mismo, de darse cuenta de qué somos y de a dónde queremos llegar. Como un parón para luego arrancar la temporada con fuerza. Dicen que el verano es buena época para revisar el armario, seleccionar aquello que por bonito, precioso o con historia que sea, acabamos no poniéndonos. Dicen que en verano brillamos para reencontrarnos en otoño. Tal vez en esta transformación, en este encuentro y en esta búsqueda no hay mejor modo de «resetearse» que dando a otros aquello que no queremos y buscando lo que nos completará. Tal vez la mejor manera es vender, intercambiar o encontrar en el Flea Market. ¿Adelante?