
Pensaba hablar de la exposición Bad Habits de Joan Cornellà y Angela Dalinger recurriendo a las similitudes estéticas de su trabajo y una bellamente encadenada ristra de adjetivos que partirían de la inquietud y la incomodidad. Pero no, paso de la paja e iré tan al grano como el flyer del evento, donde, a modo de declaración de principios, encontramos una exhibición de sangre y heces. Si eso no os aclara el contenido de la muestra que hoy inaugura la Galería Cosmo, más os vale repasar la obra de ambos artistas y recrearos con la violencia y la escatología que la impulsa. El absurdo como motor, el cinismo como punta de lanza, y la sensación de que trabajos como los suyos son necesarios para erosionar la capa de insensibilidad que envuelve a la sociedad moderna, en la que cien muertes en África importan poco y, en cambio, se rasga alguna que otra vestidura ante la recreación pictórica de una amputación o apuñalamiento. Hipocresía, lo llaman. Y está de moda.