
Es la segunda vez que Matthew McConaughey (me sigue costando escribirlo) aparece en esta newsletter y eso, hace apenas seis meses, habría resultado impensable. Porque el prota de “Cómo perder a un chico en 10 días” y la funesta “Sáhara” se ha puesto las pilas en eso de ser buen actor y lo ha demostrado con papeles que le encajan como un guante. Sí: papeles de loco, alcohólico y cocainómano, básicamente, pero encaja, ¿no? El caso es que “Dallas Buyers Club” ha sido su pasaporte para el Oscar. Y no sólo a él, sino al ídolo-de-las-nenas Jared Leto, que en su papel de transexual ha demostrado ser más que una cara bonita. “Dallas Buyers Club”, además de rescatar a dos actores en la cuerda floja, ha vuelto a poner de actualidad un tema casi olvidado: el sida. Y, más aún, la estigmatización social de la enfermedad, ademas de otras cuestiones como los intereses económicos de las farmacéuticas y el negocio de la “salud” en Estados Unidos. Un drama bello, intenso y con no pocos toques de ternura y humor. Actores brillantes, banda sonora exquisitamente escogida y una historia que atrapa desde el minuto cero: “Dallas Buyers Club” merece ser vista en pantalla grande, amigos.