
Chan Marshall vuelve. A los que nos enamoramos de ella, de su voz y de su flequillo hace años, aún se nos cae la baba con cada cigarrillo que se fuma, con cada acorde que araña. Tras cuatro años de (aparente) silencio, Cat Power sorprendió al público con Sun (2012), un LP personalísimo que se alejaba tangiblemente de todo lo anterior. Ritmos eclécticos, multiplicidad de velocidades, coqueteos con la electrónica… Hay algo oscuro y sensual, casi perverso, en Sun. Pero estamos seguros de que en su regreso a los escenarios de Barcelona también tocará temas pasados: y es que revisitar en bucle discos como Moon Pix, You are free o The Greatest y saborear con satisfacción ese regustillo a adolescencia, a guitarrazos furiosos y pianos delicados. Sabemos que algunos de sus conciertos han recopilado críticas de todos los colores por su llamativo estado de embriaguez. Whisky en mano o como sea, habrá que dejarse sorprender una vez más y comprobar si, pese al paso de los años, Cat Power sigue descalzándose con esa turbadora elegancia en los escenarios, si persiste su danza felina. Porque su tristeza siempre fue dura, imprevisible, mordaz. Y encantadora.