
Todos hemos oído historias de capitanes que son los primeros a abandonar el barco en un naufragio, al mejor estilo “sálvese quien pueda”. Los innobles están entre nosotros, aunque la ficción prefiere a los héroes, con su disposición a arriesgar la propia vida para salvar a los demás. Ahí radica el interés de “Fuerza Mayor”, película de Ruben Östlund que retrata los cinco días de vacaciones de una familia sueca «perfecta» en los Alpes franceses. Porque la «perfección» aquí no dura ni un desayuno, aplastada por una avalancha que, si se detiene antes de llegar al hotel, va a dejar en el aire, bajo una nube de nieve, una resaca tremenda: y es que papá, en el momento crítico, se ha cogido su iphone y ha disparado lo más rápido que podía en la dirección opuesta, dejando atrás a su mujer y a sus hijos. Sublime mal rollo que da pie a una comedia negrísima, dispuesta a explorar todo lo dramático y ridículo que puedan ser el egoísmo y la cobardía, con gracia, ingenio y planos y fotografía soberbios.