
Abrazar una causa artística como la fotografía analógica tiene algo de ilógico en estos tiempos, caracterizados por la sobreproducción y el abaratamiento de costes. Pero, por otra parte, exhibe un gusto por el nado a contra corriente que encandila tanto al público como a la crítica, y que envuelven los esfuerzos de un grupo de artistas como el colectivo Il·lògics en una gustosa capa de artesanía. Tras ella, tras la contemplación, encontramos siete mundos interiores, algunos serenos, otros efervescentes, todos aprovechando técnica y medio para expandirse y albergar dentro de su espacio físico y conceptual a las máximas miradas posibles. Alteración de la realidad, denuncia urbana, ficciones y fantasías, realidades espaciales… argumentos suficientes para visitar esta exposición, ubicada en Barcelona Visions hasta comienzos de agosto.