
A estas alturas supongo que todo el mundo tiene ya claro que para ayudar al prójimo no hace falta irse a Lesbos. La ayuda humanitaria a gran escala mediante voluntariado en otros países es más que necesaria pero, el que por motivos personales no podamos desplazarnos a esas zonas, no nos excluye de nuestra responsabilidad para con el otro. Hay mil maneras de colaborar y estar de forma consciente en este mundo. Desde una sonrisa o un ‘buenos días’ -sí, mucha gente también está necesitada de buenas palabras- a pequeños gestos cotidianos. Cada día, si dejamos de mirar nuestro propio ombligo, podemos echarle una mano a alguien necesitado sin que ello suponga para nosotros grandes esfuerzos, ¡y ni mucho menos para nuestros bolsillos! Y justamente de eso es de lo que trata de concienciarnos el Vermut Solidario. Podemos tener nuestra propia vida, no renunciar al ocio, ni a ciertos de nuestros caprichos, pero asumiendo la responsabilidad que nos concierne como seres humanos. El Vermut Solidario es un evento como muchos otros de los que se celebran en Barcelona: gente guapa, ambiente festivo, comida, bebida, música, actividades para toda la familia… Pero con consciencia. Si algo le tenemos que agradecer a sus organizadores es precisamente eso, que nos abren los ojos pero de una forma divertida. En esta nueva edición, la octava ya todos los beneficios se donarán, un 90% a Accem a favor de los refugiados, y un 10% a Diario De Un Cuidador que ayuda a los cuidadores de personas con Alzheimer. Divirtámonos por una buena causa, ¿no está nada mal el plan, no?