Ante una sociedad reprimida y alienada siempre debe existir una vía de escape. Hoy en día, es fácil pensar en las múltiples opciones que nos ofrece la “vida postmoderna” pero durante los años 20-30 la historia era otra. Hasta que aparecieron las conocidas como “Las biblias de Tijuana”, unas publicaciones a modo de fanzine underground compuestas por ocho viñetas en las que se desataban las fantasías más perversas y lujuriosas con reconocidos políticos o actores o personajes como Popeye y Mickey Mouse. Un enfrentamiento abierto a la moral de la época: viñetas que se regocijaban incluso con escenas de homosexualidad, zoofilia o canibalismo. Unas “Biblias” de las que no hay muchos datos confirmados pero que se abrieron paso rápidamente mediante los canales de distribución menos ortodoxos y que serían, sin saberlo, las precursoras de los cómic-book que posteriormente sustituirían la violencia sexual por la violencia física de los superhéroes o incluso, un par de décadas más tarde, precursoras también de aclamadas revistas como Playboy. / Virginia.
