Sueños y secretos de… Gastón Gabrielli (Eureka Street Food)

Creo que estamos todos de acuerdo en que dedicarse a vender comida californiana en la furgoneta vintage de la foto es un plan de vida bastante molón. No es de extrañar, pues, que cada vez más gente quiera meterse en el mundo de los food trucks. Gente como Gastón, que, junto a su novia Priscila, se aventuró en el proyecto Eureka Street Food hace ya un año. A la sombra de su Citroën, nos habla de su experiencia.

¿Por qué food trucks?
Estaba cansado de mi trabajo. Era director de arte en una agencia de publi, estaba todo el día frente a un ordenador y quería algo más práctico, algo más de cara al público. Yo tenía un Tumblr en el que iba subiendo imágenes interesantes a Priscila, mi pareja, y al final del día ella miraba lo que le había puesto y comentábamos. Un día encontré un food truck y flipé, porque ahora está muy visto, pero en el momento aquí no había nada, y cuando lo vi aluciné. Al llegar a casa supe que ella había tenido la misma idea que yo al verla: hay que montar un food truck. Además, ella es de Los Ángeles, y allí el tema está bastante más visto y evolucionado. En realidad esto ha existido siempre, lo que hacemos es darle la vuelta para hacer una propuesta gastronómica de más calidad.

¿Cuál es la especialidad de Eureka?
Hacemos comida californiana, traer lo que te encuentras en las calles de Los Ángeles. Trabajamos con picantes, chiles, tacos, ceviches…

¿Cómo va el negocio?
De momento no da como para mantener a dos personas de manera estable, quizá en algún mes sí, pero no da para que nos metamos los dos 100% en esto. Yo sí tuve que dejar lo mío: mi idea al principio era combinar las dos cosas, pero fue imposible. Para organizar los fines de semana necesitas mucho tiempo: cocinar, gestionar proveedores, organización, etcétera. Para que esto sea rentable hoy en día tienes que cubrir cantidades muy grandes. Nos gustaría tener un trabajo de día a día, pero por ahora sólo son eventos de fin de semana, y eso nos obliga a sacar en un día 10 veces más raciones de las que sacaría en un día normal.

¿Dónde os podemos encontrar?
En ferias, mercadillos y eventos privados. Incluso conciertos o festivales, un poco de todo. Pero no es un modelo de negocio que cuadre al 100% con un festival multitudinario, porque la idea es cuidar el producto, y no es plan de ir sacando a lo loco. Para eso ya están las carpas, que son más cómodas. La idea de esto es la itinerancia y cuidar el producto.

Tengo entendido que no os cuidan mucho desde el Ayuntamiento, a los food trucks.
Eso es fruto del desconocimiento, y está en nosotros demostrar que esto es algo compatible con la ciudad. La ordenanza municipal de la venta ambulante es muy antigua, y abarca desde vender un boli o una camiseta hasta comida. El nuestro es un modelo de negocio que no está ni considerado como tal, con lo que es difícil cambiar la ordenanza. Por ahora hay 4 o 5 proyectos que hacemos las cosas bien, pero si se cambiara la ordenanza mucha gente vería la oportunidad económica y esto sería jauja. Por eso entiendo la opinión del Ayuntamiento. Es más, la entiendo y la comparto. Está claro que les gusta la idea, un buen ejemplo es Van Van. Paso a paso está en nosotros el irlo cambiando. No podemos pretender hacerlo de un día para otro. Porque yo tenga una furgoneta muy chula no tienen que dejarme ponerme cada día frente a la Barceloneta. Aunque el primer paso es una regulación, y en ese sentido sí que corre prisa, porque ahora no está regulado de ninguna manera, y pronto vamos a ver de todo y de cualquier manera. Hay que garantizar la calidad.

El Van Van fue todo un éxito. ¿Cómo es la relación entre los diversos food trucks?
Pues había más de veinte, pero más de la mitad no son proyectos que se dedican 100% al street food, incluso la mayoría eran alquilados. En realidad somos cuatro o cinco, no más. Aunque van a aparecer más, seguro: me llegan unos cuantos mails a la semana de gente interesada en montar su propio food truck, pidiéndome consejo. El verano que viene vamos a alucinar con la de cosas que habrá, porque si el 10% de todos los que me escriben acaban tirándolo adelante, saldrán cientos.

Hay una burbuja, por lo que parece.
Mucho. Parte de la gente lo ve como un oportunidad, en plan «para esto no me piden nada». Porque no hay regulación. Yo he tratado de cubrirme las espaldas, tengo la ITV como camión tienda, etcétera, pero seguro que hay otro montón de cosas que tendría que acabar de ajustar.

¿Hoy día qué os piden?
Que estés dado de alta como vendedor ambulante, que la furgoneta tenga la ITV como camión tienda (aunque nunca lo piden). Pero en la práctica te encuentras de todo: gente que monta una mesa y una plancha y saca la comida de ahí, caravanas, trailers…

¿Nos cuentas un sueño?
Que este proyecto me dé la suficiente libertad como para viajar. Este mundo está bastante relacionado con el moverse, y si bien entiendo que con nuestra furgoneta sería difícil hacerlo, porque es un vehículo de la posguerra (es incómoda, hace mucho ruido, consume muchísimo, no pasa de 70…), en realidad mi sueño sería poder trabajar fuerte de marzo a octubre y luego poder viajar. No pretendo hacer dinero, pretendo conseguir libertad.

¿Y un secreto?
Nunca reveles todo lo que sabes. ¿Qué te parece?

Que no me estás revelando un secreto…
¡Exacto! Pero es una frase muy interesante… y yo te la revelo.