Las altas montañas de Portugal

Se trata de la última novela de Yann Martel. Tal vez este nombre no os diga mucho, pero si citamos su obra más famosa, Vida de Pi, quizá os sintáis más cerca del fantástico mundo de este maravilloso escritor que hoy podemos leer gracias a Malpaso.

A simple vista, Las altas montañas de Portugal es una novela alrededor del concepto de la casa, la búsqueda del hogar y la memoria de esos antepasados a los que quién sabe si algún día llegamos a conocer. Genial. Pero también, en su lectura, la inercia hace que vayamos pasando y posando por distintos decorados y postales del mundo; en ellas el tiempo se convierte en un instrumento que hace posible viajar de una época a otra. No es extraño que esto se relacione de manera clara con la biografía de un autor que ha vivido en muchos países, pero que siempre tiene las mismas referencias (que coinciden con las que tenemos casi todos) acerca de lo que convierte a un espacio físico anodino en algo a lo que llamar hogar.

Tal vez no conozcamos ese pueblo, o no visitemos nunca esa casa, no sabemos si todavía existe el color en sus paredes, si han salido goteras o si hay una ventana que alguien dejó abierta un día; sin embargo, el poder de nuestra mente hace posible que vivamos allí, que alberguemos la esperanza de retomar algún día esa casa, ese sitio, ese pueblo, ese trozo de tierra que jamás debimos abandonar.

Con una escritura audaz y estimulante, Yann Martel fascina con una serie de personajes que pasan por la novela de puntillas y a una velocidad pasmosa, desfilando militarmente hacia el futuro, hacia la esperanza del reposo y hacia el retorno a una inocencia que jamás nos podrá ser devuelta. Para colmo, endulza todo esto con una serie de historias en las que la originalidad y el humor son la clave para la supervivencia.