La vida cambia deprisa.
La vida cambia en un instante.
Te sientas a cenar y la vida que conocías se acaba.
La cuestión de la autocompasión.
(El año del pensamiento mágico. Joan Didion)
En un segundo la vida cambia, sí. Nos lo repetimos, lo hacemos nuestro. Pero hasta que no nos ocurre, no tenemos ni idea de lo que es. Cómo en un momento tu vida cambia: la lava engulle tu casa, todo lo que has cincelado a lo largo de tantos años. En un instante, todo cambia. Y ahora qué.
Llegó el equinoccio, que siempre es una palabra que nos gusta lanzar al aire y paladear separando sus letras: e-qui-noc-cio. Noche igual. ¿Noche igual a qué? El equinoccio otoñal nos acerca a una noche con la misma cantidad de luz que el día: doce horas aquí, doce horas allá. Noche simétrica. Algunos lo recordarán como esa noche en la que perdieron todo. Lluvia fina, algo de viento fresco mordiendo el rostro, nos cobijamos en otros brazos. Vivimos el momento por si acaso. Vivimos las fiestas y la ciudad se engalana. Y en su belleza nos deleitamos.
¡Bones festes de la Mercè a tothom!, dice Laura y todo el equipo de Le Cool Barcelona.
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Portada de Alizia López Carroza