
Las matemáticas hablan: dos artistas suman cuatro manos, un buen título para la exposición que Cadàver Exquisit inaugura este viernes. La especialidad de estas cuatro manos es la ilustración, dos perspectivas que quizá caminen por derroteros distintos pero que, al unirse y relatar una historia común, consiguen eso tan difícil de combinar: que imaginarios, técnica y concepto duerman en la misma cama sin robarse la sábana. Dos de las manos pertenecen a Albert D. Arrayás, las restantes a Jaume Montserrat. El primero aporta sensibilidad, la atmósfera onírica, el punto naif; el segundo confía en los territorios intermedios entre sociedad y naturaleza, en el movimiento. Conociendo sus respectivos puntos fuertes, han intercambiado obras, las han intervenido, y en nuestros ojos está la responsabilidad de juzgar el resultado, ante todo, un ejercicio artístico que derrocha honestidad y entusiasmo.