
Tras ser seleccionada para representar a Alemania en los Oscar, alzarse con el Oso de Plata en el Festival de Berlín, acumular nominaciones allá por donde pisa y sortear con más o menos habilidad las inevitables comparaciones con «La vida de los otros», «Bárbara» llega a la gran pantalla. El último film de Christian Petzold es sobrio y muy personal. Su gélida puesta en escena resulta perfecta para trasladar al espectador a la austera Alemania Oriental de la época del Muro, y el enorme sentido de la estética del cineasta ayuda a que ese viaje fluya con una naturalidad casi real. El ritmo de la película no es apto para todos los públicos, ya que su tempo bergmaniano puede impacientar a más de uno, pero si se logra conectar con él todo cobra sentido. Sin lugar a dudas, un gran ejemplo de cine político-social.