
Los pasteles contaminados de Ikea, la elección papal y el cuarto número de Clift: señales de que la mierda se manifiesta de formas insospechadas. Pero de las tres, el nuevo esfuerzo editorial del Colectivo DeHavilland es, de calle, la más creativa, capaz de reunir a un grupo de artistas de múltiples naturalezas y hermanarlos en torno a un tema tan visceral y caliente como las heces. Un mundo maloliente que actúa sobre nuestro comportamiento y educación, condiciona nuestros hábitos (alimenticios incluidos) y desafía a este pulcro invento que llamamos sociedad. Y como en pasadas incursiones dentro de territorios incómodos, el actual Clift regresa a la Galería Visions en una presentación que, aparte de una deliciosa chocolatada, incluirá alguna que otra sorpresa escato-repostera. Cultura impresa, cultura fecal. Mierda de la buena.