
Imagina Port Vell estos días: el mar, las luces de invierno y, de repente, una isla hinchable gigante ocupando el muelle, 4.000 m² de saltos y gritos felices. FUNBOX vuelve a Barcelona y viene a lo grande: un parque hinchable pensado para peques, pero claramente diseñado para que los adultos se olviden un rato de serlo.
Dentro te espera un recorrido que no es “un castillo hinchable más”, sino una especie de videojuego físico: zonas de salto encadenadas, laberintos que te hacen perder la orientación y nombres que ya te ponen en modo adrenalina antes de entrar. Desafío Montañoso, Carrera de Obstáculos, Gumball Gallop, Ninja Wall y un tobogán de siete metros que ves desde fuera y piensas “esto lo hacen los niños”… hasta que te toca subir.

La gracia está en el mix: familias enteras enfrentándose a pruebas imposibles, adultos volando por los aires con la misma cara que en sus fotos de comunión, adolescentes que por fin sueltan el móvil para grabarse… saltando. Hay zonas de descanso, césped, rincones para respirar entre round y round, pero el plan aquí está claro: 80 minutos largos de quemar energía y reírse hasta que las piernas digan basta.
Es un plan perfecto para estas semanas de frío raro y calendario lleno: antes o después del paseo por la Barceloneta, como premio post deberes, como quedada con otras familias o, sencillamente, como excusa para volver a tener ocho años sin dar demasiadas explicaciones. Solo recuerda traer calcetines, algo de actitud y muchas ganas de hacer el ridículo bien hecho.
FUNBOX se queda en Port Vell durante estas fiestas, así que organiza el equipo, reserva tu franja horaria y apúntalo en la agenda: nos vemos saltando frente al mar.