
Cuando todo empieza con la banda sonora. A finales del 2003 Stuart Murdoch compone una serie de canciones melancólicamente optimistas que considera que deben ser interpretadas por un grupo de chicas, así que decide crear una girl band para la ocasión. La apretada agenda del líder de Belle & Sebastian retrasa la publicación del disco hasta 2009, pero el proyecto no acaba aquí: la idea de estructurar un musical a partir de esas canciones hacia tiempo que había calado en la mente inquieta del escocés. Así nace «God help the girl», un film de marcada estética pop que mezcla con cuidado elementos de la Nouvelle Vague francesa, el Free Cinema y el cine indie americano. Tal combinación da como resultado un marco nostálgico ideal para retratar ese complicado -a veces traumático- paso de la adolescencia a la madurez, la ligereza que adquieren los problemas bajo la cálida luz de un verano repleto de música y la febril pasión de un grupo de amigos en el empeño de cumplir un sueño. Murdoch vierte en este largometraje sus memorias de juventud, que no dejan de ser el retrato del artista adolecente, inexperto e inseguro, pero con ganas de comerse el mundo. Aviso: no apta para detractores del musical.