Le Cool #confinado# Diario VII

Cargando Eventos
  • Este evento ha pasado.

Le Cool #confinado# Diario VII

14 de mayo de 2020 de 00:00 - 19 de abril de 2026 de 02:58

14 de mayo de 2020
Categoría del Evento:

Llevamos años compartiendo nuestras vidas y hasta ahora, solíamos tener cada uno nuestros horarios y nuestro espacio. Pero un día, todo cambió. Me levantaba por la mañana y estaba aquí, en el comedor, con su café y su portátil, mientras que habitualmente a estas horas ya hubiera salido por la puerta de casa con su abrigo en mano para no volver hasta el atardecer.

Pasaron los días y se fue creando esa nueva rutina en la cual estábamos juntos 24 horas del día, 7 días de la semana. No solíamos pasar tanto tiempo juntos, ni mucho menos estar encerrados 24 horas bajo el mismo techo así que de alguna forma, no me lo acababa de creer, y frente a la incertidumbre del mañana, intentaba quedarme lo máximo posible a su lado, sólo por si acaso al día siguiente ya tendría que volver a irse. Habitualmente siempre se va corriendo a todas partes, sale temprano y vuelve tarde, y ahora teníamos la oportunidad de pasar tiempo juntos. Algo extraño había puesto el día a día en slow motion. Ya no hacía falta correr porque ya no había ningún lugar a donde correr. El tiempo pasaba más despacio, y eso le permitió dedicar tiempo a lo que no solía hacer habitualmente. Los minutos tumbados en el sofá se pudieron convertir en horas, sin culpabilidad, sin presión, sin prisa. Así volví a descubrir el placer de estar ahí juntos, y a pesar del calor casi veraniego, encontraba siempre una manera de que nuestras pieles se tocasen para sentir su presencia. Los minutos de esta nueva normalidad, más largos en este nuevo referencial de tiempo, autorizaban las caricias.

Por la mañana me gustaba madrugar y disfrutar del amanecer sola en el comedor, sintiendo el calor del sol sobre mi cuerpo. En esta nueva rutina, hacíamos cosas divertidas. A las 20h por ejemplo, encendía una bola giratoria de luces de colores y ponía la música a máximo volumen, según él para no tener que aguantar esta maldita melodía que ponían los vecinos cada noche desde que empezó todo. Y se ponía a bailar. Yo nunca lo había visto bailar en casa antes. Y después, salíamos a la terraza y se dejaba caer en la tumbona, con una copa de vino y un libro, cuando yo aprovechaba para tomar el aire en esta pequeña selva urbana, y también escaparme a saludar a los vecinos de la planta de abajo, aunque siempre me acababa riñendo para que vuelva a subir, diciendo que tenía que respetar las distancias.

Pasaron muchos días, ya he perdido la cuenta, y noto que para él nuestra casa empieza a hacerse pequeña. Yo estoy acostumbrada a tener una vida casera, pero a él se le está haciendo difícil no poder salir de estas cuatro paredes. Desde hace unos pocos días, vuelve a salir un par de horas a partir de las 20h, y como lo hacía antes de todo eso, me quedo mirando la puerta, esperando que vuelva pronto. Al final, lo sé, acabará yéndose y me dejará todo el día sola otra vez. Sólo quiero que cuando eso pase, aunque volvamos a compartir menos tiempo juntos, no me vuelva invisible. Soy una gata, sí, pero los animales también tenemos sentimientos.

Lola2

Lola

 // Foto de portada: Amanecer

 Fotos de Astrid Jacomme

 

 

 

Por: Astrid Jacomme

Precios:

Hora:

Lugar: