
En Mar de fondo, Gemma Pellicer nos ofrece una novela realista e introspectiva que explora con delicadeza las tensiones emocionales y éticas de la vida contemporánea. La historia gira en torno a Marina Fortuny, una mujer tenaz y resiliente, enfrentada a un entorno laboral marcado por la deslealtad y la falta de principios. En su camino, Marina no solo debe lidiar con la hostilidad del mundo exterior, sino también con los desafíos internos que la acompañan, y con los conflictos familiares que emergen en paralelo.
La autora construye un relato íntimo, atravesado por preguntas sobre la dignidad, la resistencia y el valor de mantenerse fiel a uno mismo en medio de la incertidumbre. A través de una prosa sobria y precisa, Pellicer dibuja con matices la psicología de sus personajes y sus dilemas morales, sin caer en fórmulas predecibles ni en respuestas simplistas.
El mar, omnipresente en la novela, no es solo un escenario, sino un símbolo. Como sugiere el título, mar de fondo, hay en la vida de los protagonistas una corriente persistente, invisible a simple vista, que arrastra silenciosamente sus emociones, sus miedos y sus decisiones. Tanto Marina como su abuelo, el Capitán —quien enfrenta la soledad y el desgaste de la vejez—, están inmersos en ese oleaje constante que no cesa, aunque la superficie parezca tranquila.
Pellicer propone así una reflexión sobre lo que permanece bajo la aparente normalidad del día a día: la lucha silenciosa por mantener la coherencia personal, el desgaste que produce justificar una y otra vez nuestra posición ante los demás, la tensión entre ceder y resistir. Mar de fondo no pretende ofrecer soluciones, pero sí interpelar al lector, ponerlo frente a sus propias certezas y hacerle sentir, aunque sea por un momento, ese movimiento subterráneo que también lo habita. Una novela serena pero poderosa, que se lee con el ritmo de las olas: con calma aparente, pero con una profundidad que no deja de empujar.
