
Puede que Micah P. Hinson no sea el mejor singer-songwriter norteamericano de la actualidad (aunque es uno de los más incisivos, y empieza a ser de los más lóngevos también), puede que sus discos no sean perfectos (aunque alcancen cotas muy notables, como el último, “Micah P. Hinson And The Nothing”, que precisamente ha sido grabado en Santander y tiene maravillas como ésta), puede que él ni siquiera sea el más simpático (a veces habla demasiado encima del escenario, eso sí…) pero hay que reconocer algo: es fiel a nosotros. Siempre que coge su maleta y su guitarra para salir de gira, nos tiene en cuenta para una visita. Y eso, en una época de grandes festivales, de exclusividades y de grupos que no se molestan en visitar territorios en crisis como este, es algo que le tenemos que agradecer. Y la mejor forma de hacerlo es, exactamente, acercándonos hasta el BARTS a disfrutar de la nueva visita de un artista que, imprevisible e indomable como es, nunca hace dos conciertos iguales.