
Mishima guarda una relación especial con la sala Apolo. Allí fue donde presentaron su ya mítico «Ordre i aventura», el disco que les catapultó a la fama, y allí es donde han querido acabar su gira antes de encerrarse para producir su nuevo disco. La banda liderada por David Caraben, aka el moderno de las gafas sesenteras, vuelve a una de sus salas más afines para cerrar así su etapa probablemente más fértil, en la que han saboreado las mieles de la consagración que da el trabajo bien hecho y la dedicación a un público fiel. Himnos de su último disco, “L’amor feliç”, como “L’última ressaca” o “Els crits”, resonarán para deleite de sus fans, que ya se cuentan por miles y que, seguro, llenarán una noche más el Apolo, una noche que promete no ser la última. Ni muchísimo menos.