
Si un autobús de dos plantas chocara contra nosotros, en Barcelona tendría que ser un bus turístico. Igual sería poético. Así es como la gente crece, con ciertos soundtracks, con cierta música que, a veces no se entiende del todo, pero que llega. Directo. Sin máscaras. Sin siquiera intentar ser políticamente correcta. Anoche soñé que alguien me amaba, que pintaba algo vulgar, que empezaba -de nuevo- algo que no iba a terminar. Te increpé por leer mi diario, por llamarme por teléfono, pero entre más te ignorabas, más te acercabas a ti. ¿No os suena todo esto? Quizá no sean las mismas palabras, pero seguro es la misma música. Todo esto lo ha cantado Morrisey. Y será con las últimas palabras con las que nos vayamos a dormir (si es que dormimos) después de verle y escucharle en vivo. Por eso, Dios, por favor por favor, por favor, permite que vaya a su concierto este viernes.