
El poemario Vida ávida de Ángel Guinda es una obra de madurez y testimonio existencial donde el poeta se ofrece “más al desnudo que nunca” y traza una definitiva síntesis de su legado poético. Esta reciente publicación de Olifante reúne la producción esencial del autor, revisada y supervisada por él mismo hasta los últimos retoques, incluyendo textos póstumos y descartando aquellos que ya no consideraba representativos de su evolución ética y formal. El volumen reúne poemas en verso, poemas en prosa, poemas mínimos, aforismos. Guinda explora distintas formas, lo breve frente a lo extenso; lo fragmentario frente a lo contemplativo; lo discursivo frente a lo lírico puro. Esta variedad le permite modular el tono, la intensidad, los ritmos y los silencios.
Vida ávida constituye la culminación de una obra que ya de por sí tenía en su trayectoria una altura reconocida, pero este volumen post mortem la articula como corpus unitario, mostrando su coherencia interna, su persistencia temática y estética, su crecimiento, su fidelidad a unos principios poéticos. Invita al lector a un compromiso: no se limita a lo contemplativo o al espejo, sino que exige presencia del lector, implicación, reflexión sobre la propia finitud y sobre la capacidad de la palabra para resistir, iluminar, doler. En ese sentido, Guinda, con su exhaustividad y honestidad, se alinea con las grandes tradiciones poéticas que reconocen en la poesía no solo arte sino forma de ser en el mundo.
Se lee con deleite, pero también con desasosiego, porque obliga a preguntarse sobre el lugar del sujeto en el tiempo, la supervivencia de la palabra, la necesidad de amar pese al dolor. Ofrece un cuerpo poético suficientemente amplio y complejo para analizar transformaciones de estilo, vigencias del tema existencial, tensiones entre claridad y metáfora, entre presencia del yo y el universo colectivo.
