
Hay fotógrafos que hacen fotos y hay otros que te reeducan la mirada. Walker Evans está en el segundo grupo: el que consigue que un rótulo viejo, un escaparate cualquiera o la cara de un desconocido te parezcan, de repente, lo más importante del mundo. Ahora aterriza en el KBr la exposición Walker Evans. Now and Then, una revisión amplia de su trayectoria que funciona como un manual silencioso de cómo mirar sin adornos y sin cinismo.
El recorrido cruza más de cincuenta años de trabajo, desde los primeros experimentos de los años veinte hasta sus imágenes finales con Polaroid en los setenta, y no se queda solo en “las fotos icónicas”: también entra en proyectos, libros y publicaciones que explican esa obsesión suya por lo cotidiano, por lo aparentemente vulgar, por lo que casi nadie se molesta en observar bien. Está comisariada por David Campany y la tesis es clara: Evans sigue siendo contemporáneo porque nunca fotografió para embellecer una época, sino para entenderla.
Lo potente es cómo lo hace. Evans se mueve entre la calle y la arquitectura con una precisión casi quirúrgica, y cuando se acerca a la gente lo hace con un respeto que se nota en la distancia exacta: ni invadir, ni romantizar. En el KBr, la muestra se articula en 12 secciones y reúne 217 fotografías, con su fascinación por los signos de la ciudad, por los viajeros del metro, por las pequeñas localidades y por esas escenas que parecen neutrales hasta que te das cuenta de que son una crítica finísima.
Evans fue de los primeros en consolidar un lenguaje documental moderno que influyó a medio planeta y, en el camino, colocó la fotografía en el centro de la conversación cultural. La exposición se puede ver en el KBr hasta finales de mayo. Apúntalo en la agenda y date el paseo: sales mirando Barcelona con ojos de Evans, y eso, francamente, es un upgrade.

Por: andresaguilarcaro
Precios: 5€
Hora: De mar. a dom. de 11h a 19h. Hasta el 24 de May.
Lugar: KBr de Fundación Mapfre (Avenida Litoral, 30)