Relojes en la habitación de mi madre

Esta es la historia sobre una madre y una hija y sobre las mujeres en la antigua Yugoslavia. Novela amarga y triste, donde la hija hace un ejercicio de memoria para conocer la relación que tuvo con ella. Prevalecen los sentimientos, más que las acciones, que requieren una lectura lenta, donde la adjetivación te sumerge en la propuesta, dando gracias de que no estamos metidos en esos mares angustiosos, con un poso final esperanzador: el famoso “de todo se sale”. La autora de Relojes en la habitación de mi madre es poeta, y eso se nota. Versos enlazados, hilvanados, monólogos interiores, cursivas para diferenciar voces, hipérboles. El estilo de Tanja Stupar-Trifunović es evocador, donde el amor, el maltrato, la huida, la comunicación en el matrimonio, los sueños, la reivindicación de lo femenino, laten al pasar cada página. Este es un libro para marcar, para releer, que enriquece en cada renglón. Esos libros que huelen a poesía, a vida intensa, a temores y valores.

La vida tiene sus imágenes. en mi vibran cientos de voyeurs en tensión cuyo semen se derramara en la historia. hay algo de eso. una satisfacción robada, vergonzante y deshonesta. Algo que espía y defrauda a la pasión ajena para excitar la propia.

Son víctimas de una guerra muy reciente, las mujeres lo tienen muy presente. Las mujeres en la sombra, a oscuras, ausentes o exageradamente laboriosas y atentas como si fueran caricaturas de sí mismas, recordadas en las familias por algunas características exageradas y unas descripciones austeras. Pensemos en esas mujeres antepasadas, de luto, caídas las unas en las otras en los campos y los cementerios.

Escribo esa novela. Sobre esa mujer. No sé cómo resolverla. es necesario que la historia quede abierta. Como una puerta. Una historia de la que poder entrar o salir por cualquier parte.

Esa necesidad de esos personajes que no existen para que te salven de los problemas que sí existen.

Los personajes del libro entran y salen de tu vida te sirven café en algún bar de carretera, te miran con nostalgia o con desprecio. te ayudan a resistir o te hunden en lo más profundo. no es para nada tan sencillo como cree el joven apasionado que coge inconscientemente el hilo de ariadna, sin importarle que destino le espera a ella después.

Las madres no se marchan, están aquí en vosotras, en sus habitaciones, mirando el reloj que cuenta las horas. Es el tiempo del silencio: eres o serás.

Muy recomendable.

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