Seré un anciano hermoso en un gran país

Manuel Astur era un niño que quería ser adulto y ahora es un adulto que quiere ser niño. Anda buscando respuestas a su infancia, juventud y madurez. La sensación de volver a España y sus recuerdos, al memorial nacional si es que existe. Piensa que nunca fue español, o no para lo bueno. Para él los éxitos son siempre individuales y los fracasos colectivos, algo común en su generación. La palabra España le produce cierta vergüenza, y no tiene ni idea de por qué, quién nos enseñó a negarla y dónde aprendimos a creernos superiores. No quería que este ensayo emocional se quedara en una gran queja, que es lo que dice ser su educación y pasado. La historia es propaganda diseñada por los vencedores y, muchas veces, ni sabemos que pertenecemos a uno u otro bando. Manuel echa de menos lo que nunca se ha ido. Son los recuerdos de una época los que le convencen de que gran parte del vacío que se abre es porque precisamente esa época no tiene personalidad propia. Manuel se siente habitante de un planeta hueco, un niño que ha viajado en coche con su familia rumbo a esa casa junto al mar. Siempre, la playa. No habla de recuerdos al azar, son pequeños túneles en el tiempo. Puede volver a ese sitio, cuando quiera, en un momento concreto, y siempre lo encontrará igual. Tiene alma y voz, lo he visto y me lo ha confirmado.

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Por Editora Barcelona en LIFE HACK

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