Sueños y secretos de… Isabelle Bonneau

Soy Isa y hace como un año que empecé a descubrir todo este mundo de los tejidos, las agujas y el crochet. Aprendí en Buenos Aires y, como vi que se me daba bastante bien, me fui viciando y viciando… ¡y hasta hoy! Lo que más me gusta es el tema de mezclar colores y materiales diferentes y ver el resultado final. Poco a poco, me fui metiendo también en el mundo del yarnbombing o guerrilla knitting.

Entonces ¿empezaste a tejer por afición y luego vino el yarnbombing?

Sí, empecé tejiendo gorros, bufandas y cosas para mí. Todo comenzó porque un día pasé por delante de una tienda de lanas en Buenos Aires donde había unas abuelas tejiendo y me llamó muchísimo la atención, así que entré y me dijeron que daban clases. Me apunté y así fue como empecé a tejer. Más adelante, paseando por otro barrio, me encontré con otra tienda de arte textil que se llama Mantras del Sur, donde daban clases de crochet, así que allí aprendí crochet y también fue donde con Lucía, la chica que llevaba la tienda, comencé a hacer las primeras intervenciones de yarnbombing en la calle. Cuando volví a Barcelona, me mudé al barrio del Raval y descubrí un entorno urbano muy gris que podía ser revestido con colores. Aquí di con la asociación Muchafibra, un espacio de experimentación y producción textil para diseñadores, y así empecé con lo del yarnbombing en Barcelona.

¿Cuál es el espíritu del yarnbombing

Se puede enfocar de diferentes maneras. En mi caso, el objetivo es embellecer el barrio en el que vivo (y ojalá se vuelva algo contagioso y más barrios de Barcelona se vayan sumando a poner su toque de color). También pretende reivindicar el hecho de hacer las cosas con las manos, que se ha perdido bastante, y yo sobre todo lo hago porque es algo que me llena, que despierta mi lado creativo, es que empiezas a tejer y ya te escapas, es un poco mágico…

¿Y qué te dice la gente cuando te ve tejiendo sobre las farolas o las macetas? 

Bueno, es una cosa que no es del todo ilegal, pero normalmente no puedes estar interviniendo espacios públicos de la ciudad sin permiso. Yo de momento he tenido suerte y no me he cruzado con ningún policía, que probablemente me diría que lo quitara, aunque es algo totalmente pacífico e inofensivo. Y la gente en general, sonríe cuando me ven haciendo esto, se interesan, me preguntan por qué lo hago… En general, la gente reacciona de forma positiva.

¿Tejer está de moda?

Lo del yarnbombing en realidad empezó hace unos ocho años, aunque se ha ido haciendo cada vez más masivo y sí que se ha puesto un poco “de moda”. Sí es verdad que también existe una cierta tendencia a volver a las costumbres antiguas y el DIY, no sé exactamente por qué, pero ojalá se mantenga, ¿no? En el caso del ganchillo puede que tenga algo de terapéutico, ya que con todo el estrés que llevamos siempre, sentarse a tejer es una buena manera de relajarse, de reunirse, de intercambiar… Aunque yo no lo vivo como una moda, sino más como una forma de desarrollarme que me llena mucho.

¿Qué es Bonowaps?

Bonowaps es un proyecto que reúne todas las cosas que hago con tejidos, crochet, customización de bicicletas… Aparte de la web, en la página de Facebook es donde voy subiendo todo lo que voy haciendo.

Un sueño…

Contagiar a Barcelona y a su gente para colorear la ciudad entera, ¡empezando por el Raval!

Y un secreto… 

¡Los hombres también tejen!

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