Sueños y secretos de… Ricardo Lezón (McEnroe)

Las sólidas y contundentes letras de Ricardo Lezón, voz y letrista de McEnroe -una de las bandas referencia del entramado indie vizcaíno – y el novedoso proyecto Viento Smith, me recuerdan a cualquier obra escultórica del también vasco y poeta Oteiza. A finales del 2014 nos sorprendía con la autoedición de un poemario ilustrado por Estibaliz Hernández, “Extraña forma de vivir”. De las palabras de Ricardo trasluce esa lealtad propia de la sal que enriquece al agua del mar o del viento que dota de vida a las hojas del árbol milenario: 

¿Cómo estáis percibiendo en el público la recepción de los temas de vuestro nuevo álbum?
Por los mensajes que nos llegan y lo que nos cuentan amigos y demás parece que les esta gustando. Nosotros estamos muy contentos con el disco y eso es lo mas importante.

Observo referencias oníricas y poéticas en las letras de tus canciones. Centrándonos en Rugen las flores, temas como “De madrugada” o “La luz” son ejemplos de un acertado uso de metáforas y un buen trabajo del lenguaje. ¿Qué referencias poéticas fundamentan el disco?
El título del disco está inspirado en un poema de Eduardo Lizalde, pero mas allá de ello no encuentro referencias a las que acercarme. Escribo así desde que empecé y no lo sé hacer de otra manera. Ni quiero.

En canciones como “Coney Island” lanzas mensajes luminosos como “La tristeza tiene su parte de belleza”. ¿Estamos ante un cambio de perspectiva vital de Ricardo Lezón? 
Bueno, creo que el disco en general desprende más luz y resulta más esperanzador. La perspectiva vital con la que se escribió este disco era diferente a la de Las Orillas y también es diferente a la que tengo ahora. Es una fotografía del momento y del lugar.

Haciendo de nuevo referencia a la luminosidad, se advierte un tratamiento instrumental luminoso en las melodías del disco, ¿podrías concebir este arrojo de luz como transversal en el transcurrir del Rugen las flores?
La luz está muy presente en todas las canciones. En algunas entra por una rendija y en otras sale por otra. Este es un disco muy impulsivo y es curioso escucharlo después desde la calma.

En temas como “Rugen las Flores” haces alusión a ciudades como Nueva York, Lisboa o Londres. ¿Puedes trazarnos un mapa emocional partiendo de vuestro nuevo álbum?
Los nombres de las ciudades aparecen como metáforas o maneras de describir un estado de ánimo de manera mas visual. Lisboa es la calma y la paz. Manhattan la agitación que puede congelarse. Lo que más recuerdo de Londres es la lluvia fina y pertrinaz. Son recuerdos con nombre.

Hace tiempo leí en una obra de Florian Werner que el proceso creativo reside en el un “gut feeling” o “sentimiento intestinal” y que las personas que trabajan con la creatividad -artistas, músicos, filósofos, escritores- trabajan desde una “vocecilla interior”. ¿Cómo vives tu proceso creativo?
Mi proceso creativo es muy sencillo, puedo estar haciendo cualquier cosa y de pronto sentir la necesidad de coger la guitarra y tocar. La mayoría de las veces que lo hago, que son pocas, me sale alguna melodía que me gusta y sobre ella, a la vez, alguna frase y a partir de ahí termino la canción y vuelvo a lo mismo que estaba haciendo antes. Digamos que es algo impulsivo, como el disco.

En países como el nuestro apenas puede observarse apoyo por parte de las instituciones públicas al mundo de la cultura. ¿Piensas que serían necesarias unas políticas destinadas a este fin? ¿Qué opinión te suscita las vías de la autogestión y del do it yourself por las que están optando cada vez más artistas y escritores?
Las vías de autogestión me parecen muy bien, además ahora con la ayuda de Internet es más sencillo llegar a quienes pueden y quieren ayudarte. Respecto a las instituciones públicas te diré que tengo dos opiniones: me parece bien y sano por un lado y por otro casi prefiero que no lo hagan para que no se lleven la mitad a casa los políticos.

¿Nos cuentas un sueño? 
Tengo sueños muy sencillos y que siempre están relacionados con que quienes me importan estén bien. Te contaré uno que tuve hace poco: yo iba en una pequeña barca cerca de la costa -no sé hacia dónde ni de dónde venía- en la playa veo a tres personas que me hacen señales con las manos. Yo salto y nado hasta allí. Y me despierto sin llegar a ver sus caras.

¿Y un secreto?
Bailo muy bien.

//Entrevista de Lucía Morales-

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