Entrevista a El Petit de Cal Eril

Definición de El Petit de Cal Eril: La familiaridad en la extrañeza. O viceversa. (“Qui sap, si fossis un altre, / series jo”). La pequeña melancolía de la fiesta que va declinando, la pujanza del amanecer entre nombres de cócteles (“amb tot només quedo jo / tan sols un tros de vent / que se’n va com tot a l’infinit”). El cambio de postura entre el ocho y el infinito (“quin pes més gran soporta l’ésser, milions d’incògnites / i jo sense saber restar”).

Como unos deliciosos fetuccini mare e monti, nos habla de la nieve desde el centro del mar (“es perdrien com jo al mig del mar”). Pocas cosas más mediterráneas que el guissonenc Joan Pons.

Tras más de una década de trayectoria, ¿cómo describiríais la misma y vuestro tránsito hacia la fama?

Vemos delante una escalera como de Escher, infinita, y vamos subiendo y bajando peldaño a peldaño intentando disfrutar de cada uno, de las vistas y de la gente que encontramos. No creo que hayamos hecho ningún tránsito a la fama, sino un tránsito al infinito.

Os han descrito como “pop metafísico”. ¿Pensáis seguir en esta línea? ¿Cómo os relacionáis con las etiquetas?

En realidad es una etiqueta que inventamos nosotros mismos con Ferran Palau. El “pop metafísico” no existe, ¡por eso nos sentimos tan cómodos en este estilo! Nunca intentaremos hacer música de estilo, sería muy poco metafísico.

¿Podríais resumir vuestras influencias (de cualquier ámbito artístico o vital) en unos cuantos nombres?

Mira, estamos cuatro de nosotros alrededor de una mesa, dentro de un barco en medio del mar, y estos son los nombres que saltan en la mesa: Pasolini, Jack Kerouac, Karen Dalton, Burt Bacharach, Dalí, Bill Frisell, Pau Riba, Joni Mitchell…

Vuestras letras se caracterizan por un cuidado poco frecuente en el pop ibérico y una ingravidez que recuerda a poetas vanguardistas como Apollinaire o Salvat-Pappasseit. ¿Requerís de un estado de ánimo particular para escribirlas, o directamente son parte de vuestra forma de concebir la existencia?

Gracias, bueno, para escribir la letras necesito un estado y espacio particular: se trata de evadirse física y mentalmente. Encontrar un sitio donde nada te distraiga y allí intentar pescar palabras y frases dentro del mar que es el cerebro.

Vuestros videoclips delatan un gran trabajo profesional, y además remiten a unas sensaciones similares a las que producen vuestras canciones. ¿Los sentís como parte de la obra, o solo como mero mecanismo publicitario?

Como parte de la obra. Yo (Joan) estudié cine y Artur, el teclista del grupo, se dedica a ello profesionalmente. También tenemos a Marc Cuscó y Marca Roca (Escafior Films) que ya son parte del Eril, la parte visual. Juntos nos encanta pensar en clips e imágenes para ilustrar la música. Este disco tendrá un clip para cada canción de manera que podrás mirar y escuchar el disco entero como si vieras una peli.

Pese a que algunos grupos en catalán hayan trascendido la lengua y conseguido ser escuchados en toda España y en el extranjero, la mayoría se ven restringidos al público que comparte con ellos la lengua materna. ¿Cuál creéis que es la solución a esto?

Leer, viajar y escuchar. Nosotros no tenemos prejuicios con las lenguas, al contrario, y a la mayoría de gente que encontramos tampoco los tiene, creo que el problema recae en el poco riesgo de muchas programaciones y festivales.

Sois reincidentes en el Vida Festival. ¿Cómo definiríais el festival?

Un festival muy agradable, por espacio y por cartel. ¡Estamos muy felices de tocar de nuevo en él y de luego pasearnos por el festi donde siempre encontramos personas maravillosas y especiales!

¡Muchas gracias!
Joan Pons, 30 de junio, en medio de la Mar Mediterránea.

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