Lo has visto decenas de veces en revistas, en el piso de tu amiga y también en algún sitio cool, pero tú no acabas de dar el paso. ¿Y por qué no empezar ahora? ¿Ensayamos ser un poco más autónomos y más ecológicos? Hazle un sitio a tus verduras en el balcón o en la terracita, y en pocos meses disfruta de alimentos made by myself. Aquí, algunos datos básicos para empezar tu huerto en casa con buen pie.
1. ¿Qué semillas elegir y cuándo plantar?
Ahora es época de lechugas, espinacas, acelga, cebollas o zanahoria, entre otros. Y si empieza a hacer más calor, se puede optar por tomates, calabacines o pepino.
2. ¿Cómo elegir la tierra?
Cuando vayas a la tienda pide “sustrato universal” especial para huerto. Éste incluye químicos, así que si prefieres un huerto ecológico, será mejor que fabriques tu propio sustrato. Es fácil: compra en cualquier invernadero fibra de coco y humus de lombriz. Mézclalo todo en la proporción 60 y 40% respectivamente y listo.
3. ¿Qué recipientes elijo?
En cualquier centro de jardinería pregunta por una “mesa de cultivo urbano”. Pueden ser de madera –más bonitas-, aluminio –más duraderas-, plástico, etc. Se trata, simplemente, de un cajón con drenaje.
4. ¿Qué cuidados deben tener las plantas?
Debes estar atento sobre todo a dos parámetros: 1) el nivel de humedad de la tierra (mete el dedo en tu mesa de cultivo y comprueba que no esté ni muy húmeda ni muy seca) 2) la luz del día (si es sol, mejor): mínimo, seis horas al día.
5. ¿Y si aparecen bichitos en mis verduras?
Los expertos* nos dan dos soluciones: 1) Intenta que en tu balcón haya muchas plantas: así habrá menos posibilidades de que se coman tus verduras. 2) ¡Tira la lechuga y planta otra! Una semilla de lechuga, por ejemplo, vale 0’10 euros, así que te saldrá más barato y más sano reponerla que llenarla de químicos.
HUERTO VERTICAL
¿Te imaginas el Empire State lleno de lechugas? ¿o la Torre Agbar decorada con tomates? El ecologista estadounidense Dickson Despommier, de la Universidad de Colombia, sugería en 1990 precisamente eso: que el cultivo de frutas y verduras en vertical requiere de menos energía y genera menos residuos tóxicos, y que, por eso, era buena idea empezar a pensar en el espacio que ofrecen los edificios más altos.
Nosotros somos menos exigentes cuando pensamos en “huertos verticales”. Nuestra buena fe llega hasta la pared vacía que tienes en el balcón (¡o dentro de casa!) y que es una superficie ideal para empezar a cultivar. ¿Vamos?
1. Elige un módulo o estructura de acero y cuélgalo en la pared como si de un cuadro se tratara (si tienes dudas, pregunta en la ferretería qué tacos y tornillos son los más apropiados).
2. Coloca en la estructura las bolsas especiales con tierra (que hacen las veces de macetas).
3. ¡Listo para plantar! Y no solo plantas decorativas, sino también aromáticas, frutas y verduras.
El riego por goteo puede ayudarte si eres de los que pegas post-its por toda la casa para no olvidarte de comprar champú, darle comida al gato o llamar a tu madre por su cumpleaños. Con un sencillo programador a pilas tu huerto será lo más fácil que has hecho en los últimos meses.
Si a este punto ya estás convencido y te atreves con todo, entonces fantasea con un techo verde (consulta una guía rápida aquí): imagina el terrado inerte de tu edificio (ese ejército de baldosas naranjas desaprovechadas), convertido en un manto de césped verde. Imagina también un montón tiestos laterales con árboles frutales y una zona para tus tomates, tu rúcula y tu calabacín. E imagina sobre todo esas tardes de verano en la ciudad, en tu pequeño huerto-jardín, lejos del asfalto y feliz de respirar aire puro. ¿Te dijimos ya que un metro cuadrado de superficie vegetal genera el oxígeno que una persona necesita en un año?
Animémonos. ¡Proclamemos ya el fin de las terrazas muertas!
*¡Gracias, Ecohortus! En Barcelona, ofrecen cursos de Horticultura Doméstica (por 10 euros) a través de Servei Estació.
En Madrid, una de las propuestas es Un Huerto en mi Balcón, que ofrece varios cursos durante todo el año. También en Habitat Madrid.
Ilustración de Mabel Alarcón