Entrevista a Julietta Ferrari (Sónar 2024)

Hard techno, trance pasado de vueltas, bubblegum pop, drum and bass, ambient, mucho sonido de los 90 y/o experimentos post-club. Todo esto encontrarás en una sesión de Julietta Ferrari. Todo nuevo, reluciente, aunque provenga de hace más de tres décadas en alguna ocasión. Mix sobre mix sobre remix (y así) nos encontramos con esta dj italiana y promotora de la escena barcelonesa y la gozamos a toda velocidad, la misma que su música imprime. Miembro del colectivo Drakis y promotora de Club Marabú, gracias al cual ha traído a la ciudad a artistas como Shygirl, 8kitoo o Chico Blanco, por nombrar solo a algunas. Colectivo en el que, además, siempre han apostado por el talento local.

Ahora es cuando ella nos cuenta más de lo que fue su set del sábado en Sónar Noche, entre otras cosas e historias. Demos paso, con sus palabras y sus selecciones, a la euforia:

¿Qué hay del colectivo local Drakis? ¿Cómo funcionáis? Cuéntanos algo que muchas no sepamos de ello.

Drakis somos tres (Ulldeter, Montenegro y yo). Los límites de las tareas de cada uno son un poco borrosos, ya que todos hacemos todo. Es un colectivo 100% autogestionado, así que la unión hace la fuerza. Nos encargamos de organizar conciertos, fiestas, ayudamos con nuestra propia promo y la de nuestro entorno más cercano… Intentamos que sea una plataforma de apoyo local también.

Cuéntanos, ¿cómo fue la curaduría para Club Marabú desde 2018? ¿Qué te llevó a ello?

El Club Marabú fue una experiencia única, en la que además era dj residente. En su momento Ulldeter estaba llevando Drakis él solo y, como ya éramos amigos, me propuso entrar al colectivo para ayudar con el club. El resto ya es historia. 

Por él han pasado artistas como Shygirl, las locales Ikram Bouloum o Selectya Glossy. ¿Qué artistas te hacen sentir más orgullosa de las que has llevado? (puede ser porque costó más conseguirlos, por promover la escena de aquí, por lo que te resuene).

Me siento orgullosa de haber podido dar espacio a artistas locales, y tan dispares unxs de otrxs. No nos centramos tanto en un estilo de música, si no más en crear comunidad y mezclar programaciones eclécticas.

En La Cangri (fiesta promovida por la artista Bea Pelea y la periodista Aïda Camprubí) compartiste cartel con Somadamantina. ¿Con qué artista te has sentido más cómoda compartiendo cartel? 

En general, siempre ha sido muy agradable conocer a gente nueva y poder ver a artistas que me gustan en directo. Compartir cartel con Bladee en 2018 fue un momento muy especial.

Ritmos frenéticos, hardcore techno combinado con el ambient más sutil y abstracto. El arte de la mixtura en esencia. ¿Cómo descubriste que lo que te gustaba era ese combo que explota en la pista?

La verdad que fue ensayo y error. Comencé probando a introducir esos ritmos al final de mis sesiones, empezando siempre en un terreno más seguro. El hecho de ser dj residente durante tanto tiempo me ayudó a poder experimentar y ver lo que más me funcionaba.

¿Cómo preparas tus sesiones?

Mis sesiones, básicamente, llevan un trabajo previo de búsqueda constante. He descubierto muchas joyas en Discos Paradiso (Barcelona), o pasando horas en Youtube o SoundCloud. Preparo una sesión con la música que más me gusta y creo que así también transmito algo que la gente va a disfrutar.

¿En qué se diferencian Candlelight/cdlight, uno de tus seudónimos como creadora, de Julietta Ferrari?

Candlelight/cdlight es como un paréntesis. Siempre estoy en conflicto con los nombres “artísticos” y necesitaba diferenciarlo de mi nombre de dj, para producciones más ambient o experimentales.

Respecto a Ferrari: ¿algo que ver con los bpm?

(Risas) El nombre Ferrari… ¡Realmente no recuerdo cómo surgió! Siempre quise cambiarlo pero tampoco sabía qué otro nombre usar, y así quedó hasta la fecha.

Otra escena de club es posible y en tu caso: tu cometido o tu trabajo en la escena. Dicen que Barcelona es algo opaca o cerrada al principio, cuando una llega. ¿Cómo te recibió en relación con ello?

Por motivos personales, al margen de la escena, no pasé mis primeros años en la ciudad de la mejor manera, y he de decir que en su momento tampoco había ninguna “escena” concreta de club así como ahora. Tuve que abrirme paso a codazos y así sigue siendo un poco a día de hoy, pero es algo que en la industria siempre ha sido así y será, aunque no me considero parte de ninguna industria. Pero no podemos negar que los colectivos y la clase trabajadora no pueden vivir del aire, todxs dependemos por desgracia. Al mismo tiempo, también surgen encuentros especiales con gente que te entiendes tanto de manera vital como artística y es al margen de objetivos económicos.

¿Qué literatura añadida le darías a la descripción de tu set en Sónar, la de “clubbing envolvente y divertido”?

Mi idea es que cada tema enlace de una manera perfecta con el siguiente, pero claro: esta coherencia es desde un punto de vista personal, el hecho de que la gente lo valore es totalmente aleatorio, pero parece ser que funciona (risas).

¿Qué tal fue la experiencia en Sónar?

Fue un antes y un después. Desde el primer segundo, al subir al escenario, todo fluyó perfectamente. Todo el equipo me ayudó mucho, ya que era mi primer festival, y salió perfecto, ¡no podría pedir más!