Hola, queridos amigos de Le Cool. Voy a ir al grano: ¿alguna vez habéis intentando consensuar algo? Tomar una decisión entre varias personas por consenso. De forma consensuada. ¿Veis? Hasta suena raro: CON-SEN-SO. Suena tan raro como raro es que se dé. Recuerdo, a modo de ejemplo, una ocasión en que mis compañeros de piso y yo valoramos la opción de cambiarnos en bloque a otro piso. Así, todos juntos. Por consenso, claro. Pues bien, ¿queréis un consejo? No lo intentéis. Porque, al fin y al cabo, todos somos individuos con preferencias personales. Uno quiere mucha luz, otro valora más la zona, aquél se muere por una terraza y el de más allá necesita espacio. Y entonces empiezan las negociaciones y las triquiñuelas, y las discusiones se eternizan y ahora se enfada éste y luego se enfada aquél y al final: nada. En mi caso el tema acabó bien porque nos queremos mucho (<3) y tal, pero en otros ámbitos sin tanto hamor la búsqueda del consenso a toda costa puede llevar a un estatismo que, en esencia, acaba siendo una bomba de relojería. Y si queréis ejemplos, sólo tenéis que encender la tele.
¡Qué difícil es tomar decisiones! Sobre todo con propuestas tan buenas como las que os traemos aquí, dice Samuel y todo el equipo de Le Cool Barcelona.
Y, bueno, ¿os decidís a seguirnos en Twitter? ¿Consensuamos ser amigos de Facebook?