La noticia de la semana es que Estados Unidos espió 60 millones de llamadas telefónicas en España. Personalmente, poco me importa que un yanqui escuche mis conversaciones laborales entre semana y mis qué-pasó-anoche los findes. Para mí, en realidad, la noticia no está en la noticia en sí, sino en quien la ha dado, en el periodista español que, exiliado en Río de Janeiro, ha logrado sonsacar secretos de estado a la mano derecha de Snowden, obligando así a explicarse a CNI, NSA y demás siglas de gente con la que uno no quiere jugar. ¿Y qué me importa a mí ese periodista?, os preguntaréis. Bueno, pues bastante: es mi amigo. Y además de eso, es un ejemplo esperanzador. Un ejemplo de que si vales, si quieres y si lo intentas, puedes. Y si estás dispuesto a sacrificarte, ojo. Porque, que nadie lo dude, para este periodista -que vive como puede en una favela- sería mucho más cómodo seguir aquí, trampeando con el mercado laboral, viendo a su familia y a sus colegas y dándolo todo en el Apolo cada finde. Sí, eso sería mucho más cómodo: pero entonces no habría destapado un escándalo de espionaje internacional. Ni podría deciros hoy lo orgulloso que estoy de él.
Hay que hacer cosas. Hay que escribir, pintar, cantar o investigar las truchas de río; lo que queráis: pero hacedlo. Hacedlo bien, con ganas y sin miedo. Sed un ejemplo esperanzador, dice Samuel y todo el equipo de Le Cool Barcelona.
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