Este es el primero de los libros publicados por Jhumpa Lahiri por el que recibió el premio Pulitzer en el año 2000. Se necesita una escritora de talento para hacer atractiva la normalidad de la vida cotidiana en un conjunto de nueve cuentos. La lucha diaspórica de los hombres, asaltada por las pesadillas del hogar, sobre el dilema de asimilar el nuevo mundo o aferrarse a la cultura pasada. Lahiri escribe sobre la India y el patrimonio indio, ya sean inmigrantes a las ciudades universitarias estadounidenses o de la gente en la India. La historias dependen del mundo interior de los personajes, sus esperanzas, los sueños y recuerdos que trascienden el aspecto cultural y étnico de las cosas. El país mismo, la cultura, las creencias, las tradiciones, y el dolor de la pérdida está siempre presente en su ficción. “Aquellos astronautas, a quienes siempre consideraremos héroes, solo pasaron unas horas en la Luna; yo, en cambio, llevo casi 30 años en este nuevo mundo. Sé que mi logro no tiene nada de extraordinario. No soy el único que se marchó a buscar fortuna lejos de su tierra y, desde luego, no soy el primero. Con todo, a veces me maravilla pensar en cada kilómetro que he recorrido, en cada plato que he comido, en cada persona a la que he conocido y en cada habitación en la que he dormido. Aunque todo esto sea de lo más normal, en ocasiones me parece inaudito”. En este libro brillan los oscuros recovecos de nuestras vidas, la débil luz de las velas arroja un sentimiento melancólico. Pero en realidad, esa luz melancólica es todo lo que necesitamos para notar las cosas que realmente importan. El foco está en la condición humana de la vida habitual donde uno se encuentra y cómo se maneja dentro de ella. Hay condiciones que uno no puede controlar, sino que se toman como vienen, con el manejo que uno entiende. Sólo podemos esperar que se aprenda una lección o se extraiga algo de ella que nos beneficie en el futuro. Recomendable.
