Tres en uno. Una editorial nueva, pero que sabemos que ni decepciona ni decepcionará. Un artista, ya no tan nuevo, que siempre sorprende y, si más no, impresiona. Un escritor ya consagrado que de nuevo descoloca. Y todo en una pequeña edición cuidada de 130 páginas. Es el segundo y último libro de Biel Books, esta vez dedicado a las esculturas de David Bestué. Recoge imágenes de estudio de las obras y a continuación los esquemas previos de todas y cada una de ellas. Salou es gaseoso, líquido y sólido. Un haiku cutre se hace de aspirina machacada y Rajoy es puro orujo; de ahí parte Bestué para elegir las formas y seleccionar los materiales. Como guinda final del libro, un epílogo de Agustín Fernández Mallo que se extiende desde una divagación sobre la soledad de la batería que ya no toca hasta la aclaración sobre el mal uso de la palabra “terminal”. Diecisiete entradas literarias en apariencia inconexas y a su vez perfectas para acompañar a Bestué./
