En Barcelona somos nostálgicos, eso es así. Que si El Molino, que si Sideral, que si las casetas antiguas de La Ramblas… y la emblemática sala La Paloma, con más de cien años de historia, no podía ser menos. Una de esas salas insignia de Barcelona que mayores y no tan mayores conocen y donde la mayoría podemos contar alguna que otra batallita, ha obtenido por fin su merecido homenaje en forma de libro. Y qué mejor que de la mano de Antoine Passerat: un habitual. Este publicista francés afincado en Barcelona desde hace más de ocho años y reconvertido profesionalmente a fotógrafo se sumergió en las profundidades de la sala entre 2003 y 2006 -justo un año antes de ser clausurada por el Ajuntament- para poder regalarnos este bonito retrato de la peculiar familia noctámbula que significó para él, y para muchos otros, la gente de La Paloma. Una recopilación de imágenes delante y detrás del terciopelo rojo de un escenario que, esperamos, pronto vuelva a amenizar la noche barcelonesa. / Virginia
