Qué gustazo seguir descubriendo rincones como este en Barcelona. Pese a que muchos no pisemos por norma general barrios como el Gòtic, el Born o Barceloneta por miedo a encontrar bares hechos solo para guiris, es necesario que reflexionemos sobre si no estaremos dejando en el olvido joyas de toda la vida, o dejando de descubrir nuevos rincones que realmente merecen la pena.
Es el caso Bubó Tapas Bar. Un restaurante pequeñito, acogedor y tranquilo. De esos en los que te apetece entrar a cenar y quedarte charlando toda la noche entre vinos y cócteles. Su entrada acristalada da literalmente a la fachada de Santa María del Mar. ¿Arriesgado? Basta. Bubó Tapas Bar tiene una cocina de una calidad tridimensional y unos precios muy ajustados. Porque sí, la calidad se paga, pero aquí no te sentirás estafado.
La chef Anna O’Flynn hace un increíble recorrido por tapas clásicas con un giro de tuerca. Eso sí, siempre prima el producto de calidad y de proximidad, por ello algunos platos van cambiando por temporada. Miguel Ángel Palau, la otra mitad de Bubó y quien además nos hará sentir como en casa, nos guía por un menú que está pensado para aquellos que les gusta probar de todo en una misma noche. ¡Vaya festín para los sentidos! En el recorrido destacamos los tremendos patés vegetales (ojo al de berenjena y al de zanahoria con chipotle), el exquisito vitello tonato (roast beef con mayonesa y atún) la ensalada tibia con berenjena y queso feta, el brutal steak tartar de ternera (km 0), la tosta con caballa ahumada (te querrás pedir mil), o las bravas, que podrían tener un capítulo aparte. Precisamente en su afán por primar el producto de temporada, las bravas de otoño/invierno no son patatas, sino boniatos. ¡Y qué acierto! Es difícil explicar con palabras la perfecta combinación para el paladar que supone el leve toque dulce del boniato con una salsa casera realmente espectacular. Date un paseo por los vinos de la tierra y si eres amante de los cócteles, déjate deleitar por alguna de las creaciones de Miguel Ángel, merecen la pena.
Y, claro, si de algo te podría sonar Bubó de antes es porque es famoso por su repostería y dulces. Llegado el momento del postre se te hará muy complicado elegir. Pero ojo, que aquí tienes el mejor chocolate del mundo. Y no, no es exagerado. Si no terminas de decirte te recomendamos también probar uno muy refrescante, con mousse de fruta de la pasión y naranja. Cuidado, porque una vez que empieces te harás adicto. No te preocupes, nosotros también volveremos.