Esta semana veía la luz la Cervecería 640, el nuevo proyecto del inquieto Eugeni de Diego en la parte alta de la Avenida Diagonal. Eugeni, después de años en elBulli, tanto domina una carbonara en su Lombo, cómo defiende con soltura un repertorio de tapas de toda la vida en Colmado Wilmot. Esta vez se atreve a sacudir un concepto tan arraigado como el del bar de tapas informal, sin comprometer calidad ni abusar de frituras. Como es habitual, la propuesta se basa en elevar los clásicos alejándose de grandes reinvenciones, pero usando muy buen producto y poniendo finura en la ejecución. Ejemplo: unos excelentes huevos Mimosa con trocitos de gamba en el relleno. Plato modesto y soberbio a partes iguales, que reafirma que a veces, lo más contemporáneo, hay que buscarlo en lo de toda la vida. Disfrutamos con el pintxo de tortilla (homenaje) del Wilmot, las albóndigas de fricandó, una cecina tiernísima, y una ensaladilla rusa para ponerle un piso. Consistencia y calidad detrás de cada tapa.

El camarero me propuso bajar tanta comida con unas 640 bien frías, mezcla de cerveza rubia y tostada al 60/40 por ciento. Maridaje perfecto para salir muy contento de la primera comida de muchas en el nuevo 640. Sentado en la barra, o en las mesas, vale la pena ir a probar esta cervecería antes de que corra la voz y se llene hasta la bandera.

