Colmado Wilmot

Si estás buscando un lugar para comer o cenar que se aleje de las típicas zonas saturadas de turistas y que ofrezca lo mejor de la gastronomía catalana, apunta bien: el Colmado Wilmot nace como una suerte de bar-bodega, con tapas y guisos de toda la vida, pero ofreciendo más de una sorpresa. Eugeni de Diego (proveniente de elBulli) es el chef encargado de dirigir este acogedor local, con su amplia experiencia en diversas cocinas, priorizando un mimo particular por la tradición. Familia, comida casera, ingredientes de alta calidad y frescura son sus máximas. ¿El resultado? Un rincón que rezuma alma, que se diferencia del resto por su autenticidad y compromiso con el producto fresco.

Para empezar, nos deleitamos con sus gildas y unos boquerones en vinagre deliciosos. La esqueixada de bacalao resulta también un plato ideal para refrescar las noches más calurosas del verano. Luego nos dejamos guiar por sus recomendaciones y no dudamos a la hora de probar sus macarrones a la Cardenal. ¿Que qué puede tener de especial un plato de macarrones? Yo también lo pensé. Pero la mezcla de pasta, carne, salsa de tomate y especias (todo gratinado) lo convierte en una delicia extremadamente adictiva. Para acabar, puedes optar por otro de sus platos fuertes, como su fricandó con cigalas, o las suculentas albóndigas Strogonoff. Según el momento del día, encontrarás opciones variadas: como pinchos de tortilla con chistorra o cap i pota, o sus tapas de marisco y pescado fresco… Y todo ello acompañado de una generosa selección de vinos.

Lo curioso del Colmado Wilmot es que, pese sus escasos y nada ostentosos metros cuadrados, se clava en el recuerdo como un bar, bodega o restaurante ideal para sorprender y agradar tanto a una cita romántica como a una quedada con amigos o familia. O tal vez una placentera escapada a solas. Te recomendamos que eches un vistazo a su carta y que vayas con hambre: querrás probarlo todo.