Los amantes de la gastronomía de calidad estamos de enhorabuena. En la zona alta de Barcelona, cerca de la Diagonal, ha abierto un nuevo restaurante tiene muy claro su propósito: volver a lo esencial. «Mar, arroz y brasa» son las tres ideas principales en torno a las que gira Puerto Fuego.
Mesas de madera, luz cálida, un ambiente que mezcla comida de trabajo, cenas con amigos y familias que vienen a compartir platos de un modo informal. Nos encontramos ante un local de ambiente relajado. Nuestra experiencia comienza dejándonos aconsejar con los vinos y maridando con el original brioche de tartar de atún que marca el tono desde el primer bocado. El pan es suave y ligeramente tostado, casi mantecoso, y el tartar llega fresco, limpio, con ese punto justo de aliño que realza el sabor del pescado sin robarle protagonismo. Es uno de esos platos que desaparecen antes de que te des cuenta.

Si te gusta el marisco, en Puerto Fuego disponen de diversas «bandejitas» con sabor mar, como la de berberechos, mejillones al vino blanco, o sus deliciosas gambas rojas. Nosotros nos decantamos por el pulpo a la brasa: su exterior ligeramente tostado guarda un interior tierno. Es directo, sin artificios, delicioso. Las albóndigas con sepia aportan ese giro mediterráneo que conecta mar y tradición. La salsa es sabrosa y reconfortante, de las que invitan a mojar pan sin vergüenza, y la mezcla de la textura suave de la albóndiga con la sepia funciona sorprendentemente bien.
Para cerrar, nos dejamos recomendar y nos sorprendieron con un postre de chocolate con aceite de oliva y sal que resume la filosofía del lugar: pocos ingredientes, bien pensados. ¿Te atreves con las mezclas de dulce y salado?
Si te gusta comer bien y sin demasiada pose, Puerto Fuego merece una visita. Descubre este nuevo local para disfrutar en calma antes de que se haga muy conocido. No te arrepentirás.
